
Flores de otoño.

Penacho.
Hoy estuve en el centro de Bilbao y en un barrio de Castro Urdiales llamado Baltezana.

Le Sacre Coeur.
Bilbao presentaba su estampa típica, ya que llovía pero la temperatura era alta, circunstancias que convierten una jornada de papeleos por el centro en algo incomodísimo.

Por la Gran Vía.
Menos mal que, después de tantos años he aprendido que lo que hay que hacer en ese caso es evitar el paraguas y las prendas de abrigo. El primero porque sólo tenemos dos manos y están ocupadas en transportar papeles, y el segundo, porque con el trajín, la buena temperatura y la humedad, se termina por sudar la gota gorda y consecuentemente, hediendo a perro muerto.

Cabina de Telefónica, especialmente preparada para poder llamar sin mojarse...

Ovejeixons.
La otra visita del día estaba en Cantabria. Si alguien busca tranquilidad, el mejor lugar para encontrarla es un cementerio, pero si uno es escrupuloso, existe la alternativa de Baltezana.

¿Baltezana o Nueva Inglaterra?

Espléndido día para darse un baño. Se nota por el llenazo...
Al menos se le ve la utilidad a la lluvia, porque el paisaje estaba intensamente verde.
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La farola.
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A casa con las últimas luces... Me duelen los pies.



