2014/04/18

GRILLOS, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

GRILLOS

La casa se ha llenado de grillos:
arritmia de relojes sin tonillos
que suenan renqueantes. Son tonillos

del tiempo que vivir nos toca
mientras los justos, punto en boca,
como si materia de hablar tuvieran poca.

Pude a veces oírlos en el Pelión
cavando con brío un diminuto socavón
oculto en el nocturno borrón.

Mas la hoja del destino la volvimos,
nos conocisteis y os conocimos
desde los hiperbóreos que supimos

hasta los negros del área ecuatorial
cuerpos que sin fuerza mental
sólo gritan cuando les hacen mal.

Sufro yo y también vosotros
mas nosotros no gritamos
ni siquiera musitamos

pues la máquina va adelantada
en el horror y la patada
en la vida y en la nada.

La casa se ha llenado de grillos.

Pretoria, 16 de enero '42



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

LOS PIRÓMANOS DESCANSAN EN INVIERNO

No conduce a nada entretenerse en combatir a enemigos imaginarios.

Este interesante ensayo de Luis Balaguer Núñez pone HONESTAMENTE las cosas en su sitio en lo que REALMENTE se puede hacer respecto a la vegetación autóctona.

PUENTE DE LOS PILONES, EN CASTILLO DE BAYUELA, TOLEDO



Imagen encontrada aquí.

Otro poco habitual puente adintelado, como aquel otro del santuario de Artemisa brauronia.

2014/04/17

ESTRATIS EL MARINERO ENTRE LOS AGAPANTOS

ESTRATIS EL MARINERO ENTRE LOS AGAPANTOS

No hay asfódelos, ni violetas, ni jacintos
¿cómo hablar con los muertos?
Los muertos sólo saben el lenguaje de las flores,
por eso callan,
viajan y callan, aguantan y callan
en el reino de los sueños, en el reino de los sueños.

Si me pongo a cantar acabaré gritando
y si grito-
los agapantos me mandan callar 
levantando una manita de azul infantil de Arabia
o incluso las palmas de una oca en el aire.

Es duro y difícil. No me basta con los vivos;
primero, porque no hablan y luego
porque he de preguntar a los muertos 
si quiero avanzar más.
De otro modo es imposible, apenas me toma el sueño
los compañeros cortan los cordeles de plata
y el odre de los vientos se vacía, vuelvo a llenarlo
     y se vacía.
Me despierto
como el pez rojo nadando
en los intervalos del relámpago.
El viento, el aguacero, los cuerpos humanos,
los agapantos clavados como flechas del destino
en la tierra sedienta
sacudidos por espasmos
parecen ir cargados en una decrépita carreta
renqueante por caminos de viejo pavimento destrozado,
los agapantos, asfódelos de los negros:
¿cómo iniciarme en esta religión?
Lo primero que creó Dios es el amor
viene luego la sangre
y la sed de sangre
a la que la simiente del cuerpo 
aguijonea como sal.
Lo primero que creó Dios es el largo viaje:
aquella casa que aguarda
con un humo celeste
con un perro envejecido
en espera del retorno para morir.
Pero necesito que los muertos me enseñen el camino;
son los agapantos quienes los mantienen en silencio
con los abismos del mar o el agua en un vaso.
Y los compañeros se quedan en el palacio de Circe;
¡mi querido Elpenor!¡Elpenor, pobre estúpido!
O ¿es que no los estás viendo?
-"¡Socorro"-
en la cresta abrasada de Psará.

Transvaal, 14 de enero '42.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

LA LUNA NUEVA ABRAZADA CON LA VIEJA


Imagen encontrada aquí.

KERK STR. OOST, PRETORIA, TRANSVAAL, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

KERK STR. OOST, PRETORIA, TRANSVAAL

El repiqueteo y danza de los jacarandáes
echaban a sus pies una nieve violácea.
Indiferente todo lo demás y esta
Venusberg burocrática con dobles
torres y dobles relojes dorados:
profundamente aletargada como un hipopótamo
     en el azul de las aguas.
Los autos circulaban veloces enseñando
sus relucientes lomos de delfín.
Al final de la calle nos aguardaba
paseándose majestuoso dentro de su jaula
el faisán plateado de la China,
el Euplocamus Nychthemerus propiamente dicho.

Y piensa cómo nos hemos ido, tras saludar,
con el corazón lleno de plomo,
al Pelecanus Onocrotalus,
con aire de primer ministro pisoteado
en el jardín zoológico de El Cairo.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

2014/04/16

RETRATO DE LA SEÑORA VICTORIA OCAMPO, DE ANSELMO MIGUEL NIETO


Imagen encontrada aquí.

FUENTE DE QUINTANILLA DEL AGUA, BURGOS



Imagen encontrada aquí.

El autor de la fotografía nos presenta esta fuente de origen romano. Su trato con ella es familar, sin excesos, sin mucha fantasía; como el de quienes urbanizaron su entorno. La fuente se muestra naturalmente, sin museo, sin interpretación, sin aparcamiento para autobuses de turistas. Y podemos acercarnos a beber, porque en definitiva, se trata de una fuente.

Esa inmediatez es impagable.

MONTE ALEN, VIZCAYA


Imagen encontrada aquí.

2014/04/15

EL ROSTRO DEL DESTINO, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

EL ROSTRO DEL DESTINO

Leyendas historiadas en nuestro corazón como
votivas goletas de plata en el iconostasio de
una iglesia vacía. En julio en la isla.

Y. S. 

El rostro del destino cuando nace un niño,
rondas de estrellas y el viento una noche oscura de
     febrero,
viejas subiendo con recetas por las escaleras que crujen
y los sarmientos secos de la parra desnudos en el patio.

La forma de un destino, tocada con un pañuelo negro,
     sobre la cuna de un niño,
sonrisa inexplicable, párpados entornados, un pecho
     blanco como la leche,
la puerta que se abre y el capitán curtido por el mar
que tira su gorra negra en un baúl negro.

Estos rostros y detalles te seguían
cuando desenrollabas en la playa el hilo de las redes
y cuando contemplabas navegando viento en popa el seno
     de las olas:
en todos los mares, en todas las ensenadas
estaban contigo y eran la vida difícil y la alegría.

Ahora no sé leer ya más tu destino
porque te han encadenado, porque te han traspasado
     con la bayoneta,
porque una noche en el bosque te han arrancado de tu 
     mujer
mientras clavaba sus ojos en ti y quedaba sin palabras,
porque te han privado de la luz, del mar y del pan.

¿Cómo hemos caído, compañero, en esta cloaca de miedo?
No era este tu destino, ni tampoco el que yo tenía escrito,
jamás vendimos ni compramos semejante mercancía.
¿Quién es el que decide y mata a espaldas nuestras?
Deja, no preguntes. Tres caballos alazanes en la era
dan vueltas con los ojos vendados sobre osamentas humanas,
deja, no preguntes, aguarda: la sangre, la sangre
se alzará una mañana a caballo, como San Jorge
y con la lanza clavará el el suelo al dragón.

1 de octubre de 1941


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la peña

RÍA DE TINA MENOR, CANTABRIA


Imagen encontrada aquí.

Una de las muchas marismas de la costa de Cantabria, que no comprendo porqué no sirvieron de inspiración literaria a los románticos.

FUENTE SECA EN LA SIERRA DE LA CARRASQUETA, ALICANTE


Imagen encontrada aquí.

CARACENA, SORIA


Imagen encontrada aquí.

PILÓN EN CASTRESANA DE LOSA, BURGOS


Imagen encontrada aquí.

2014/04/14

POSDATA, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

POSDATA

Tienen ojos blancos sin pestañas
y brazos gráciles como cañas.

Con ellos no, Señor. He conocido
la voz de los niños al amanecer
rodar con alegría por las verdes
laderas como abejas y como
mariposas, con tantos colores.
Con ellos no, Señor. Su voz
apenas sale de sus labios.
Está allí, pegada a unos dientes amarillos.

Es tuyo el mar y el viento
con una estrella suspendidad en el firmamento,
Señor, no sabemos que somos
lo que podemos ser,
curando nuestras llagas con las yerbas
que hallamos en las verdes laderas,
no en otras, sino en éstas que hay junto a nosotros;
no sabemos que respiramos como podemos respirar
con una plegaria cada mañana
que alcanza la orilla navegando
por los abismos del recuerdo.

Con ellos no, Señor. Hágase tu voluntad de otra manera.

11 de septiembre '41.

Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

DESAGÜE DE UNA FUENTE O LA PIEDRA FILOSOFAL


Imagen encontrada aquí.

(La piedra filosofal es la palabra.)

CERCA DE SEVILLA


Imagen encontrada aquí.

2014/04/13

DÍAS DE JUNIO DEL '41, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS


A Maró

A veces pienso que lo que estoy escribiendo
aquí no son más que tatuajes de presos o
marineros.

Y. S.

DÍAS DE JUNIO DEL '41

Ha salido en Alejandría la luna nueva
con la luna vieja entre sus brazos
y nosotros, tres amigos, pasando bajo la Puerta del Sol
dentro de la tiniebla del alma.

¿Quién quiere bañarse ahora en las aguas de Proteo?
Buscamos de jóvenes la metamorfosis
con apetencias juguetonas como grandes peces
en mares que de súbito menguaron.
Creíamos en la omnipotencia del cuerpo.
Y ahora ha salido la luna nueva abrazada 
con la vieja y con la hermosa isla que se desangra
herida: isla silenciosa, isla fuerte, inocente.
Los cuerpos, como ramas desgajadas,
como raíces arrancadas.
Nuestra sed,
ecuestre centinela de piedra
en la oscura Puerta del Sol
no sabe qué pedir: está alerta,
desterrada por aquí,
cerca de la tumba de Alejandro Magno.

Creta- Alejandría- Sudáfrica, mayo- septiembre '41



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña
:

FUENTE JUNTO AL CAMINO



Imágenes encontradas aquí.

Cerca de Sotres, en Asturias.

Por estos lugares desolados pasan pocas personas: andarines, bicicleteros, corredores... y esos otros personajes que se encargan de su adecentamiento, como el que se entretuvo en construir el pilón de esta fuente.

CHURRUPANDO DEL PILÓN


Imagen encontrada aquí.

2014/04/12

EL REY DE ÁSINE, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

EL REY DE ÁSINE

'Aσινών τε...

Ilíada.

Pasamos la mañana entera escrutando la ciudadela,
primero por el lado de la sombra, allí donde la mar
verde y sin brillo, pechuga de pavo real muerto,
nos había recibido como el tiempo sin fisuras.
Las venas de la roca descendían desde lo alto,
sarmientos retorcidos, desnudos, ramificados, reviviendo
en contacto con el agua, mientras la mirada que los
     seguía
pugnaba por escapar del molesto balanceo
perdiendo fuerza sin cesar.

Por el lado del sol, una larga playa abierta
y la luz bruñendo diamantes en los muros inmensos.
Ni un ser vivo, las palomas torcaces habían huido
y el rey de Ásine, a quien buscábamos hacía dos años,
ignorado, olvidado de todos y, por Homero,
sólo una palabra en la Ilíada y aún dudosa,
arrojada aquí como una funeraria máscara de oro.
La llegaste a tocar ¿recuerdas su sonido? hueca a plena
     luz,
como un cántaro seco en la tierra removida;
y el mismo rumor de la mar en nuestros remos.
El rey de Ásine, un vacío bajo la máscara
siempre con nosotros, siempre con nosotros, bajo un
     nombre:
" 'Aσινών τε... 'Aσινών τε..."
sus hijos son estatuas,
batir de alas, sus deseos y el viento,
en los recovecos de sus pensamientos y sus naves,
fondeadas en un puerto invisible.
Bajo la máscara, un vacío.
Más allá de los grandes ojos, de los curvos labios,
     de los bucles
incisos en el antifaz de oro de nuestra existencia,
un punto oscuro que navega como un pez
en la bonanza matutina de la mar y ya lo ves:
un vacío siempre con nosotros.

Y el pájaro que voló el último invierno
 con el ala quebrada,
refugio de vida,
y la mujer joven que partió para jugar
con los colmillos del verano
y el alma que buscó a chillidos el mundo subterráneo
y el lugar, como inmensa hoja de plátano que arrastra
     el torrente del sol
con los monumentos de ayer y el dolor de hoy.

El poeta se queda atrás mirando las piedras y se pregunta
si acaso existen
entre esas aristas borrosas, ápices y crestas, oquedades
     y curvas,
si acaso existen
aquí, donde confluyen el paso de la lluvia, del viento
     y de la ruina,
si existen el mohín del rostro, el trazo del amor
de aquellos que tan extrañamente fueron borrándose de
     nuestra vida,
de aquellos que quedaron como sombras del oleaje y
     reflexiones sobre la inmensidad del mar
o si acaso no queda jamás nada, sino sólo el peso,
la nostalgia del peso de la existencia viva,
allí donde ahora estamos sin raíces, abatidos
como ramas de sauce helado, arrumbadas en continua 
     desesperanza,
mientras la corriente macilenta arrastra juncos
     arrancados en el fangal,
imagen de una forma petrificada, resolución de una
     amargura perpetua.

El poeta, un vacío.
El sol que embraza escudo subía peleando
y del fondo de la gruta un murciélago asustado
pegó contra la luz como saeta en un escudo:
" 'Aσινών τε... 'Aσινών τε..." Quizá fuera el rey de Ásine
que con tanto afán buscábamos en esta ciudadela,
rozando a veces con nuestros dedos su propio tacto
     sobre las piedras.

Ásine, verano de 1938; Atenas, enero de 1940



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la peña
 :

SIERRA DEL CADÍ, LÉRIDA


Imagen encontrada aquí.

SINFONÍA Nº9, DE SHOSTAKOVICH (SINFONÍA COMPLETA)


2014/04/11

CAMINO PEDREGOSO




Imágenes y datos encontrados aquí.

... El camino de los Neveros, en Sierra Nevada, Granada.

EMPEÑO DE OLVIDO, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

EMPEÑO DE OLVIDO

¿Quién tendrá en cuenta nuestro empeño de 
olvido?

Yorgos Seferis

Detén tu paso, caminante, frente al lago sereno:
la mar rizada y los barcos atormentados,
los caminos que envolvían las montañas y engendraban estrellas,
todo acaba aquí en esta dilatada superficie.

Ahora puedes contemplar en la calma los cisnes:
míralos, son inmaculados como el sueño de una noche,
sin el menor roce se deslizan sobre la tenue lámina
que apenas los alza sobre las aguas.

Se parecen a ti, forastero, las alas apacibles, las comprendes
mientras te observan petrificadas las miradas de los leones.
y la hoja del árbol no se inscribe en los cielos,
la pluma ha perforado el muro de la cárcel.

No eran otras, sin embargo, las aves que las mozas de
     la aldea degollaron,
la sangre enrojecía la leche sobre el empedrado del
     camino
y sus caballos silenciosos como plomo fundido
dejaban caer formas impenetrables en los pilones.

Ceñía sin cesar la noche la curva de sus cuellos
que no cantaban pues no era modo de morir,
pero sí que golpeaba a ciegas segando los huesos de los
     hombres.
Las alas aventaban el espanto.

Todo sucedía en la misma calma que estás viendo:
en la misma calma porque no había un alma de más en
     que pensar,
salvo la energía para trazar unos pocos trazos en las
     rocas
que ahora tocaban ya el fondo del recuerdo.

Con ellos también nosotros, lejos, muy lejos, detén tu
     paso, caminante,
ante el lago sereno de cisnes inmaculados
que navegan como guiñapos blancos en tu imaginación
y te despiertan vivencias que no recuerdas.

Ni siquiera recuerdas al leerlos los signos que dejamos
     en las rocas.
Mientras, permaneces extasiado al lado de tu rebaño
     que engrosa tu cuerpo con su lana
ahora que percibes en tus venas un grito de holocausto.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

LAS MISMAS FRANJAS DE COLORES, PERO EN EL SUELO


Imagen encontrada aquí.

Un paseo por la Villareal de Castellón.

2014/04/10

NAVAS DEL PINAR, BURGOS


Díptico encontrado aquí y levemente modificado.

2014/04/09

LES ANGES SONT BLANCS

LES ANGES SONT BLANCS


A Henry Miller


Tout à coup Louis cessa de frotter ses jambes
l'une contre l'autre et dit d'une voix lente:
"Les anges sont blancs".

Balzac, Louis Lambert.

Como el marinero en los obenques se deslizó por el
     Trópico de Cáncer y de Capricornio,
era obvio que no pudiera detenerse ante nosotros a la
     altura de un hombre
pero sí que nos mirara desde la altura de la luciérnaga
     o del pino
mientras cobraba aliento al relente de las estrellas
     o en el polvo de la tierra.
Lo cercaban mujeres desnudas con broncíneas hojas de
     nopal,
fanales apagados ondeando los sucios vendajes de la
     gran ciudad,
cuerpos deformes engendrando centauros y amazonas
al rozar sus cabellos la Vía Láctea.
Y pasaron días desde el primer instante que los saludó
     asomando la cabeza y apoyándola en la mesita
     de hierro,
mientras la faz de Polonia mudaba de forma como la 
     tinta que el secante absorbe.
Viajábamos entre islas de orillas descarnadas como
     extraña osamenta de un pez en la arena
y todo el cielo era una inmensa pluma de paloma con
     un ritmo de silencio, vacío y blanco
y los delfines bajo el agua multicolor se ensombrecían
     vertiginosamente, como los vaivenes del alma,
como los vaivenes de la fantasía y como las manos de
     los hombres que a tientas se matan en el sueño
dentro de la gruesa corteza del sueño que en común intacta
     nos envuelve, sepulcro común a todos,
como microscópicos cristales relucientes pulverizados
     por el serpear de los reptiles.
Sin embargo, todo era blanco porque blanco es el gran
     sueño y la gran muerte,
sereno y encalmado apartamiento en un silencio inmenso.
Y el cacareo de la pintada al alba y el gallo que cantó
     al caer en un pozo profundo
y la fogata en la ladera del monte alzando lenguas de
     azufre y hojarasca otoñal
y el barco de amuras hendidas, más delicadas que el lecho
     de nuestro primer amor
eran imágenes aisladas, más aún del poema
que abandonaste al caer rendido en compañía de la última
     palabra
sin averiguar nada más en los blancos globos de los ciegos
     y las sábanas que
en la fiebre despliegas para tapar el cotidiano cortejo
de seres que no sangran por más que agredan con hachas
     y uñas,
eran imágenes separadas, dispersas por doquier y los peldaños
     de cal
descendían hasta el umbral del pasado, descubrían el
     silencio y una puerta cerrada,
parecía que tus amigos llamaban a ella con todas sus
     fuerzas y desesperación, tú estabas con ellos
mas nada oías y en torno tuyo saltaban delfines mudos
     entre las algas.
Clavaste tu mirada nuevamente y aquel hombre de piel
     curtida por los trópicos
se calaba sus gafas negras como si fuera a trabajar con
     soldadura autógena
mientras con humildad decía recalcando cada palabra:
"Los ángeles son blancos, radiantes al rojo vivo, los
     ojos se consumen cuando se miran de frente,
el único modo es volverse roca cuando se busca su compañía
y si se busca el milagro hay que sembrar la sangre a
     los cuatro vientos
porque el milagro no está en ninguna parte: circula
     por las venas del hombre."

Hidra-Atenas, noviembre, '39



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

PEREÑA DE LA RIBERA, SALAMANCA (DE NUEVO EL AZUL)


Imagen encontrad aquí.

MAÑANA, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

MAÑANA

Abre los ojos y despliega
entero el negro velamen y ténsalo
abre bien los ojos fija tu mirada,
clávala, clávala, ahora sabes
que la vela negra no se despliega
en el sueño ni en el agua
ni cuando caen los párpados rugosos
y se hunden al sesgo como caracolas;
ahora sabes que el negro parche del tambor
cubre por entero tu horizonte
cuando abres los ojos descansando, así
entre el equinoccio de primavera y el equinoccio
     de otoño
están las aguas caudales, el vergel,
aquí zumban las abejas en la floresta
y tintinean en los oídos de un niño
¡Ahí está el sol! y las aves del paraíso,
un sol inmenso, más grande que la luz.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

CASI UNA ORACIÓN


Imagen encontrada aquí.

2014/04/08

2014/04/07

RELATO, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

RELATO

Este hombre va llorando
nadie sabe decir por qué
creen a veces que son los amores perdidos
como los que tanto nos atormentan
en la playa los veranos con los gramófonos.

Otras gentes cuidan de sus trabajos,
papeles innumerables, niños que crecen, mujeres
que a su pesar envejecen.
Tiene unos ojos como dos amapolas,
como amapolas de primavera recién cortadas
y dos pequeños manantiales
en las comisuras de los ojos.

Va por caminos, nunca se acuesta,
a saltos salva la cuadrícula sobre el lomo de la tierra,
mecanismo de un dolor sin límites
que acabó por no tener sentido.

Otros le oyeron hablar,
a solas cuando pasaba,
de espejos rotos hace años
de figuras rotas en los espejos
que nadie puede ya reconstruir.
Otros le oyeron hablar de un sueño,
de imágenes de pesadilla en el umbral del sueño,
insoportables rostros de amor.

Nos hemos hecho a él, educado y tranquilo,
tan sólo que siempre va llorando
como los sauces que a la vera de un río se divisan
     desde el tren
en el molesto despertar de una mañana encapotada.

Nos hemos hecho a él, no representa nada,
como todo aquello a lo que nos hemos hecho
y os hablo de él porque no encuentro
nada a lo que no estéis hechos:
yo rindo mi homenaje.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

RASTROJO ARDIDO EN TEMBLEQUE, TOLEDO


Imagen encontrada aquí.

2014/04/06

EL JAZMÍN, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

EL JAZMÍN

Anochezca 
o haya luz 
blanco se queda 
el jazmín.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

EL MONCAYO (LA MONTAÑA MÁGICA)


El moncayo se aprecia al fondo (azulado). Imagen encontrada aquí.

Encontré el Moncayo inmerso en una luz turbia, coronado por una niebla húmeda, y un viento que vapuleaba y amenazaba con arrancar los últimos pinos del negro esquisto molido por el rigor de la intemperie. Otras montañas han devenido pura geografía y geología porque sobre ellas queda sólo el recuerdo de que albergaran mitos en los que ya nadie cree, pero mis acompañantes dejaron el coche en punto muerto en un paraje, para mostrarme que se movía en una dirección que no era la de bajada.

CANTO DEL VENCEJO



http://www.xeno-canto.org/sounds/uploaded/RFGQDPLDEC/XC165690-Taksvale%20XC%20Staur%20%20130601_213715_AERY0243.mp3

Imágenes de vencejo (Apus apus) encontradas aquí, aquí y aquí. Pinchando en la inferior puede escucharse su canto (archivo sonoro encontrado aquí).

El sonido del verano.

2014/04/05

SINFONÍA Nº11 DE SHOSTAKOVICH (SINFONÍA COMPLETA)


PRIMAVERA d. C., DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

PRIMAVERA d. C.

Al volver la primavera
se vistió de claros colores
y con paso decidido
al volver la primavera
al volver el verano
sonreía.

En los brotes tiernos
un pecho desnudo hasta las venas
más allá de la noche árida
más allá de los viejos cenicientos
discutiendo a media voz
qué sería mejor:
entregar las llaves
o echar una soga
y colgarse del nudo
dejar cuerpos vacíos
porque sus almas no aguantaban
porque su razón no entendía
y las rodillas cedían.

Con los nuevos brotes
los viejos se equivocaron
y lo entregaron todo
nietos y biznietos,
los campos feraces
y las verdes montañas
el amor y la hacienda
la buena entraña y el cobijo
los ríos y la mar.
Huyeron como estatuas
dejando tras de sí un silencio
que ni una espada pudo cortarlo
ni llevárselo una galopada
ni el vocerío de los jóvenes.
Y llegó la gran soledad
y llegó la gran penuria
con esta primavera
que cayó y se extendió
como la escarcha de la aurora
prendió en las ramas altas
se deslizó por los árboles
y envolvió nuestra alma.

Mas ella sonrió
vestida de claros colores
como un almendro en flor
entre llamas amarillas
y pasaba fugazmente
abriendo al cielo
ventanas que gozaban
sin nosotros desdichados.
Vi su pecho desnudo
su talle y la rodilla
cómo sale del tormento
para subir a los cielos
indemne el mártir
indemne y purificado
más allá del rumor
ininteligible de la plebe
en el circo inmenso
más allá de la mueca siniestra
del cuello sudoroso
del verdugo frenético
que golpea inútilmente.

Laguna se tornó la soledad
laguna se tornó la penuria
indemne e inmaculada.

16 marzo 1939.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

EL RÍO GUADIANA POR CIUDAD REAL


Imagen encontrada aquí.

OLMEDO, VALLADOLID



Imagen encontrada aquí.

2014/04/04

EL ÚLTIMO DÍA, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

EL ÚLTIMO DÍA

El día estaba cubierto. Nadie tomaba decisiones.
Soplaba un viento suave: "No es tramontana, es siroco"
     dijo alguien.
Unos cipreses delgados clavados en la pendiente
y el mar gris con marismas luminosas, más allá.
Los soldados presentaban armas cuando empezó a lloviznar.
"No es tramontana, es siroco", la única decisión que
     pudo oírse.
Sabíamos, sin embargo, que al siguiente amanecer no nos
     quedaría
ya nada, ni la mujer que a nuestro lado bebe el sueño
ni el recuerdo de haber sido hombres alguna vez,
nada ya al siguiente amanecer.
"Este viendo me trae a la memoria la primavera", decía
     mi amiga
que paseaba conmigo mientras miraba a lo lejos
     "la primavera que de improviso dejó caer el invierno
     a orillas del mar cerrado.
Tan inesperadamente. Pasaron tantos años.
     ¿Cómo moriremos?"
Una marcha fúnebre merodeaba por la lluvia sutil.
¿Cómo muere un hombre? Qué extraño, nadie lo ha pensado.
Quienes lo pensaron sería por el recuerdo de viejas crónicas
de época de las Cruzadas o de la batalla naval de Salamina.
Y sin embargo la muerte es algo que sucede. ¿Cómo muere
     un hombre?
Y sin embargo cada uno gana su muerte, su propia muerte,
     que no es de nadie más.
La vida es este juego.
Declinaba la luz sobre ese día cubierto. Nadie tomaba
     decisiones.
Al siguiente amanecer no nos quedaría nada; todo perdido;
     ni siquiera nuestras manos;
nuestras mujeres, al servicio de otras en las fuentes
     y nuestros hijos,
en las latomías.
La amiga que pasea conmigo entona una canción
     entrecortada:
"En primavera, en verano, siervos..."
Acudían al recuerdo viejos maestros que nos dejaron
     huérfanos.
Pasó una pareja comentando:
"Me he cansado ya de la tarde, vamos a casa,
vamos a casa a encender la luz."

Atenas, febrero 1939.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

FUENTE TARÍN EN EL MONTE PAGASARRI, VIZCAYA


Imagen encontrada aquí.

BEAS DE SEGURA, JAÉN (RECTÁNGULOS/ LA VEJEZ DE LAS PIEDRAS )


Imagen encontrada aquí.

"... Había entendido aquella noble costumbre de que vivieran los bueyes que ya no araban, de que fuera respetada su vejez, mantenida su servidumbre. Inútiles los bueyes, el boyero inútil, inútil la aguijada: ni los bueyes para arar, ni el boyero para guiar, ni la aguijada para picar..."

de Industrias y andanzas de Alfahuí, de Rafael Sánchez Ferlosio.

2014/04/03

SOLIDARIDAD, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

SOLIDARIDAD

Allí está, no puedo cambiar,
con dos enormes ojos tras de la ola,
a barlovento
siguiendo el vuelo de las aves,
allí está con dos enormes ojos
quizá nadie jamás cambió.

¿Qué buscáis? Vuestros mensajes
llegan cambiados al barco
vuestro amor se torna odio
vuestra calma, agitación
y no puedo volver atrás
a ver vuestros rostros en la orilla.

Allí están los enormes ojos
y cuando quedo clavado en mi rumbo
y cuando caen en el horizonte las estrellas
allí están clavados en el cielo
como un sino más mío que el mío propio.

Vuestras palabras, rutina del oído,
un murmullo fugaz en el aparejo,
quizá crea ya en vuestra existencia,
compañeros de destino, sombras ficticias.

Ya ha perdido este mundo su color
como las algas del año anterior en la playa,
secas, grises y a merced del viento.

Un mar inmenso, los ojos
vivaces e inmutables como el viento
mientras aguanten mis velas y mi dios.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña


POZA DE LA SAL, BURGOS (SILLARES, AGUA Y SAL)


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FUENTE DE LA CAJA, EN JARQUE DE LA VAL, TERUEL


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2014/04/02

LA HOJA DEL ÁLAMO, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS


LA HOJA DEL ÁLAMO

Temblaba tanto que se la llevó el viento
temblaba tanto cómo no se la iba a llevar el viento
allá lejos 
un mar
allá lejos
una isla al sol
y las manos aferradas a los remos
muriendo a la vista del puerto
y los ojos cerrados en anémonas marinas.

Temblaba tanto y tanto
la he buscado tanto y tanto
en la acequia de los eucaliptos.
En invierno y en otoño
en todos los bosques desnudos
cuánto la he buscado, Dios mío.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

EUGENIO ONEGIN, DE CHAIKOVSKY (ÓPERA COMPLETA)



El vídeo no puede verse aquí, pero pinchando en el enlace que aparece en el aviso puede disfrutarse en su emplazamiento original.

Esta versión me gusta por la calidad de los intérpretes. Me parece un verdadero clásico.

INES, SORIA


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2014/04/01

INTERMEDIO DE ALEGRÍA, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

INTERMEDIO DE ALEGRÍA

Nos llenamos de alegría aquella mañana,
Dios, cuánta alegría.
Brillaban primero las piedras, las hojas y las flores,
luego el sol,
un sol enorme, todo espinas, tan alto en el cielo.
Una ninfa cosechaba nuestras cuitas y las colaba
     de los árboles,
un bosque de árboles de Judas.
Cupidos y sátiros retozaban cantando
y entre los laureles negros se veían sus miembros sonrosados,
carnes infantiles.
Nos llenamos de alegría aquella mañana.
El abismo era un pozo cerrado
donde brincaba el grácil pie de un fauno impúber.
¿Te acuerdas de su risa? ¡Cuánta alegría!
Después, nieves, lluvia y la tierra mojada.
Dejaste de reír al despertar en la cabaña
y abrir tus grandes ojos y encontrar
al arcángel blandiendo una espada de fuego.

"Inexplicable", dijiste, "inexplicable,
no entiendo a los hombres,
por más que se diviertan con los colores,
son todos negros."

Pendeli, primavera.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

TEMBLEQUE, TOLEDO


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2014/03/31

EL ESPACIO DEL INFINITO, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

EL ESPACIO DEL INFINITO

Hoy caen sin cesar monedas sobre la ciudad,
en cada punto, como gota caída en tierra,
se abre un espacio nuevo: ha llegado el momento, ¡alzadme!

Viernes Santo.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

BLOCONA, SORIA



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El autor de la fotografía nos muestra una reforestación llevada a cabo en el sur de Soria. A mayor disponibilidad de recursos, mayor devastación. Y esto porque los responsables, aún con la mejor de las intenciones, mantienen estimas diferentes entre ecosistemas. El páramo les parece inferior al bosque.