2014/04/23

FARSANTES, MEDIO ORIENTE, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

FARSANTES, MEDIO ORIENTE

En pie ponemos tinglados y los desmontamos
doquiera que paremos y donde nos hallemos
ponemos en pie tinglados, plateas y escenas,
el destino sin embargo victorias trae plenas

también es su barrendero y nuestro barrendero,
barre a los farsantes, barre al teatrero
al apuntador, a músicos e instrumentos
a todos los manda al furor de los cinco vientos.

Carnes, lonas, tramoyas, colorines,
rimas, pasiones, velos, figurines,
máscaras, crepúsculos, padeceres,
interjecciones, ¡ay!, y amaneceres,

todos revueltos, de acá para allá
(di dónde vamos, di dónde vas)
nervios desnudos en cuerpo bien magro
como rayas de cebra o de onagro,

desnudos, resecos de calentura
(¿cuándo nos dieron vida o sepultura?)
en tensión como cuerdas de una lira,
de una lira que vibra sin fin. Mira

nuestro corazón, es como una esponja
arrastrada por la calle y la lonja,
trapo de sangre y bilis embebido,
aquella del tetrarca y el bandido.

Oriente Medio, agosto '43.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

ELAEAGNUS ANGUSTIFOLIA O PARAÍSO


Ayer hice una visita a este grupo de estupendos Elaeagnus angustigolia, o paraísos, que se encuentran junto a la antigua central térmica de Santurce.



Un árbolito exótico con muchos atractivos. Quizá el mayor sea el extraordinario aroma, fuerte y dulce, de sus discretas flores amarillas.



El fruto es pequeño y comestible.

TERRA SIGILLATA


Imágen encontrada aquí. El significado del término, aquí.


"El guijarro es el guijarro, y la estrella es la estrella. Pero cuando yo cojo el guijarro en mi mano y lo aprieto y lo arrojo y lo vuelvo a coger… Cuando yo lo paso y repaso entre mis dedos…, la estrella es la estrella, pero el guijarro es mío… Y lo amo."

Canto XXI, de Dulce María Loynaz

DÍAS DE ABRIL DEL '43, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

DÍAS DE ABRIL DEL '43

Bocinas, tranvías, gases, crujir de frenos,
un cloroformo que aturde el cerebro mientras cuentas
hasta no poder más para sumirte luego
en el letargo y quedar a merced del cirujano.
Camina con cuidado por las calles para no resbalar
con las mondas de melón tiradas por desidia de moros
o politicastros refugiados y comandita,
mientras piensas atento: ¿la pisará? ¿no la pisará?
Como quien deshoja la margarita.
Sigue avanzando
y menea un enorme manojo de llaves inútiles.
El azul desvaído recuerda
los carteles desteñidos de la Compañía Griega de Cabotaje,
los postigos cerrados a cal y canto en las narices de
     alguien querido
o un poco de agua en las raíces de un plátano.

Sigue su camino hacia el trabajo, entretanto
mil perros hambrientos le hacen jirones sus perneras
dejándolo desnudo.
Sigue adelante dando tumbos, señalando con el dedo,
un aire denso arremolina
basuras, estiércol, hedor y calumnias.

El Cairo, Saria Edmad-el-Din, junio '43


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

2014/04/22

EL ENCUENTRO


Necesitamos las ruinas, ante todo, para no sentirnos huérfanos. Pero necesitamos tener una relación inmediata con ellas. ¿Cómo puede saber nadie lo que me interesa de ese mosaico? Quizá sólo alcanza su esplendor después de que una tormenta haya humedecido y sacado el color a sus teselas. Quizá el aire helado del final del verano me sugiera porqué desaparecieron en una geografía los patios mediterráneos. Nada de eso podría comprobarlo en el interior de un museo.

Imagen encontrada aquí.

TABERNAS, ALMERÍA


Imagen encontrada aquí.

TRAS LA SEQUEDAD DEL CAMINO


En una taberna muy vieja cerca de Sevilla. Sobre el mostrador recién pasado con un paño húmedo descansa un apetitoso tentempié sobre papel de estraza y un par de vasos sencillos con algo de beber a granel. Nos falta sentir el frescor de la penumbra, la reverberación de los pasos y el entrechocar de los taburetes de madera en las paredes llenas de almanaques con temas folclóricos, y el aroma de la madera húmeda y el vino seco.

No añoro nada de estos restos del pasado, pero me recuerdo agusto en su sencillez, en su silencio, en su falta de artificio.

Imágen encontrada aquí.

2014/04/21

CALIGRAMA, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS


CALIGRAMA

Velas del Nilo, pájaros sin trino, con un ala
buscan en silencio la otra;
acarician, en la ausencia de cielo,
el cuerpo de un efebo de mármol:
escribiendo con tinta simpática en el cielo
un clamor desesperado.

Nilo, "Las Palomas".


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

SINFONÍA Nº8 DE SHOSTAKOVICH (COMPLETA)



Después de tanto tiempo escuchando la obra de Shostakovich todavía tengo partes importantes sin descubrir. Pienso que esta actitud mía es algo parecido a distribuir un jardín en dos espacios, de manera que desde uno se perciba sólo parcialmente el otro, y conseguir así que la imaginación forme una secuencia "infinita". Borges escribió que en la casa de Asterión el número de puertas era catorce, y que eso equivalía a infinito.

2014/04/20

ESTRATIS EL MARINERO EN EL MAR MUERTO, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

ESTRATIS EL MARINERO EN EL MAR MUERTO

A veces puede verse en capillas construidas en
emplazamientos legendarios la correspondiente
cita del Evangelio escrita en inglés y debajo:
"THIS IS THE PLACE, GENTLEMEN!"

Carta a Estratis el Marinero
desde Jerusalén, 22 de julio 1942.

Jerusalén, ciudad a la deriva,
Jerusalén, ciudad de refugiados.

Puede a veces verse al mediodía
rodar por el asfalto de la calle
un enjambre de hojas negras esparcidas-
Es el paso de aves migratorias bajo el sol
pero ninguno levanta la cabeza.

¡Jerusalén, ciudad a la deriva!

Lenguas desconocidas de Babel,
sin parentesco con la gramática
la letanía o el psalterio
donde aprendiste en otoño a deletrear
cuando amarraban a los muelles los botes de pescar;
lenguas desconocidas, pegadas
como colillas apagadas a labios marchitos.

¡Jerusalén, ciudad a la deriva!

Pero sus ojos hablaban todos el mismo verbo,
no el verbo que se hizo hombre, Dios mío, perdónanos,
no de viajes por ver nuevas tierras, sino
del tren, a oscuras, de la huida donde las criaturas
maman junto con la mugre los pecados de sus padres
y los hombres maduros sienten crecer
el abismo entre el cuerpo
que queda atrás, como un camello herido,
y el alma de coraje inagotable, según dicen.
También hay barcos que los transportan
de pie en la cala, como a obispos embalsamados,
para tocar fondo entre algas
una tarde mansamente.

¡Jerusalén, ciudad a la deriva!

     Por el río Jordán
     tres monjes llevaron
     y amarraron en la orilla
     un rojo velero.
     Tres del Monte Santo
     navegaron tres meses
     y a una rama amarraron
     en la orilla del Jordán
     la ofrenda del refugiado.
     Tres meses de hambre,
     tres meses de sed,
     tres meses de vigilia.
     Vinieron del Monte Santo,
     vinieron de Salónica
     los monjes sometidos.

Todos estamos como el mar Muerto,
a muchas brazas bajo el nivel del Egeo.
Ven conmigo, te enseñaré el lugar:

     En el mar Muerto
     no hay peces
     no hay algas
     ni erizos,
     no hay vida.

     Nada vive allí
     con un estómago
     que sufra hambre
     que sufra sed
     que alimente sus nervios
     para sufrir.

THIS IS THE PLACE, GENTLEMEN!

     En el mar Muerto
     el desprecio
     no es mercancía 
     para nadie,
     está de más.

     Corazón y pensamiento
     cristalizan en sal
     que es amarga,
     se funden con el mundo
     mineral.

THIS IS THE PLACE, GENTLEMEN!

     En el mar Muerto
     amigos y enemigos,
     niños, mujeres
     y parientes,
     ¡anda a buscarlos!

     Están en Gomorra,
     abajo en el fondo,
     muy felices
     de no aguardar
     mensaje alguno.

GENTLEMEN,

seguimos nuestra excursión
a muchas brazas bajo el nivel del Egeo.

Julio '42.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

NUBE VIOLETA


Imagen encontrada aquí.

PIEDRAS RUBIAS Y AGUA SALADA


Imagen encontrada aquí.

ECSTASY OF GOLD


... Cuando nos vemos ya dueños de lo que nos asegura el futuro, y por lo que hemos sufrido y hecho de todo: engañar, robar, prostituirnos o matar.

JUNTO AL CAMINO



Imagen encontrada aquí.

Abono dejado por el ganado al pasar, y algo de basura: una botella de vidrio, plásticos y lo que parece haber sido un colchón, del que sólo quedan sus muelles descompuestos y herrumbrosos.

2014/04/19

VIEJO A LA ORILLA DEL RÍO, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

UN VIEJO A LA ORILLA DEL RÍO

A Nanis Panayotópulos.

Hay que considerar sobre todo cómo avanzamos.
Sentir no basta, ni pensar ni moverse
ni arriesgar el cuerpo en la vieja barbacana
cuando el aceite hirviendo y el plomo derretido chorrean
     por los muros.
Hay que considerar sobre todo por dónde avanzamos,
no como quieren nuestro dolor y nuestros hijos hambrientos
o la sima del grito de los compañeros desde la otra orilla,
ni como lo susurra la luz mortecina del hospital improvisado,
la luminosidad de botiquín sobre la cabecera del muchacho
     recién operado al mediodía,
sino en cierto modo de otra forma, diría quizá como
el largo río que nace en los grandes lagos encerrados
     en el fondo de África
que antaño fue un dios y luego camino, don juez y delta,
que nunca es el mismo, como enseñaban los antiguos sabios
y sin embargo siempre es el mismo cuerpo, el mismo lecho
     y el mismo Símbolo,
la misma orientación.

Quiero sólo hablar con sencillez, que se me de esta 
     gracia.
Y es que hemos cargado de tanta música nuestra canción
     que poco a poco se va a pique
y hemos recargado tanto nuestro arte que los oropeles
     acabaron por devorar su rostro.
Ya es tiempo que digamos lo poco que tenemos que decir
     pues mañana nuestra alma se hace a la vela.

Si el sufrir es humano, no somos hombres sólo para 
     sufrir.
Por eso pienso tanto estos días en el gran río,
esta entelequia que avanza entre la yerba y vegetación,
y ganado que pace y sacia su sed y hombres que siembran
     y cosechan
y tumbas gigantescas y necrópolis humildes.
Esta corriente sigue su camino y no difiere tanto
     de la sangre de los hombres
y de sus miradas cuando contemplan, sin miedo en
     sus corazones, el horizonte,
sin la zozobra cotidiana por las cosas insignificantes
     o incluso por las grandes,
cuando miran al horizonte como el caminante avezado a
     medir su camino con las estrellas,
no como nosotros, mirando el otro día el jardín encerrado
     en la casa árabe dormida
tras las celosías, el fresco jardincillo mudaba de forma,
     crecía y disminuía,
cambiando según nuestra mirada hasta nosotros, la forma
     de nuestro deseo y nuestro corazón,
en la brizna del mediodía, nosotros, la masa dócil de
     un mundo que nos persigue y nos moldea,
atrapados en las compactas mallas de una vida que estaba
     intacta y se redujo a cenizas y se hundió en la arena
dejando tras de ella sólo aquel balanceo sin fin de una
     esbelta palmera que nos aturdió.

El Cairo, 20 de junio '42.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la peña

PERDEDERO SOLEADO EN EXTREMADURA



Imágen encontrada aquí.

... Tachonado de jaras, entre las que puede haber alguna liebre encamada.

VILLANO Y SEÑOR


Imágenes encontradas aquí y aquí.

UN ALTO EN EL CAMINO A SANTIAGO


El poderoso "aire clásico" de esta imagen (encontrada aquí) proviene de su múltiple composición:



ALGÚN LUGAR ENTRE LAS ROZAS Y EL ESCORIAL, MADRID (LUZ CALCINANTE)


Imagen encontrada aquí.

2014/04/18

GRILLOS, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

GRILLOS

La casa se ha llenado de grillos:
arritmia de relojes sin tornillos
que suenan renqueantes. Son tonillos

del tiempo que vivir nos toca
mientras los justos, punto en boca,
como si materia de hablar tuvieran poca.

Pude a veces oírlos en el Pelión
cavando con brío un diminuto socavón
oculto en el nocturno borrón.

Mas la hoja del destino la volvimos,
nos conocisteis y os conocimos
desde los hiperbóreos que supimos

hasta los negros del área ecuatorial
cuerpos que sin fuerza mental
sólo gritan cuando les hacen mal.

Sufro yo y también vosotros
mas nosotros no gritamos
ni siquiera musitamos

pues la máquina va adelantada
en el horror y la patada
en la vida y en la nada.

La casa se ha llenado de grillos.


Pretoria, 16 de enero '42



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

LOS PIRÓMANOS DESCANSAN EN INVIERNO

No conduce a nada entretenerse en combatir a enemigos imaginarios.

Este interesante ensayo de Luis Balaguer Núñez pone HONESTAMENTE las cosas en su sitio en lo que REALMENTE se puede hacer respecto a la vegetación autóctona.

PUENTE DE LOS PILONES, EN CASTILLO DE BAYUELA, TOLEDO



Imagen encontrada aquí.

Otro poco habitual puente adintelado, como aquel otro del santuario de Artemisa brauronia.

2014/04/17

ESTRATIS EL MARINERO ENTRE LOS AGAPANTOS

ESTRATIS EL MARINERO ENTRE LOS AGAPANTOS

No hay asfódelos, ni violetas, ni jacintos
¿cómo hablar con los muertos?
Los muertos sólo saben el lenguaje de las flores,
por eso callan,
viajan y callan, aguantan y callan
en el reino de los sueños, en el reino de los sueños.

Si me pongo a cantar acabaré gritando
y si grito-
los agapantos me mandan callar 
levantando una manita de azul infantil de Arabia
o incluso las palmas de una oca en el aire.

Es duro y difícil. No me basta con los vivos;
primero, porque no hablan y luego
porque he de preguntar a los muertos 
si quiero avanzar más.
De otro modo es imposible, apenas me toma el sueño
los compañeros cortan los cordeles de plata
y el odre de los vientos se vacía, vuelvo a llenarlo
     y se vacía.
Me despierto
como el pez rojo nadando
en los intervalos del relámpago.
El viento, el aguacero, los cuerpos humanos,
los agapantos clavados como flechas del destino
en la tierra sedienta
sacudidos por espasmos
parecen ir cargados en una decrépita carreta
renqueante por caminos de viejo pavimento destrozado,
los agapantos, asfódelos de los negros:
¿cómo iniciarme en esta religión?
Lo primero que creó Dios es el amor
viene luego la sangre
y la sed de sangre
a la que la simiente del cuerpo 
aguijonea como sal.
Lo primero que creó Dios es el largo viaje:
aquella casa que aguarda
con un humo celeste
con un perro envejecido
en espera del retorno para morir.
Pero necesito que los muertos me enseñen el camino;
son los agapantos quienes los mantienen en silencio
con los abismos del mar o el agua en un vaso.
Y los compañeros se quedan en el palacio de Circe;
¡mi querido Elpenor!¡Elpenor, pobre estúpido!
O ¿es que no los estás viendo?
-"¡Socorro"-
en la cresta abrasada de Psará.

Transvaal, 14 de enero '42.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

LA LUNA NUEVA ABRAZADA CON LA VIEJA


Imagen encontrada aquí.

KERK STR. OOST, PRETORIA, TRANSVAAL, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

KERK STR. OOST, PRETORIA, TRANSVAAL

El repiqueteo y danza de los jacarandáes
echaban a sus pies una nieve violácea.
Indiferente todo lo demás y esta
Venusberg burocrática con dobles
torres y dobles relojes dorados:
profundamente aletargada como un hipopótamo
     en el azul de las aguas.
Los autos circulaban veloces enseñando
sus relucientes lomos de delfín.
Al final de la calle nos aguardaba
paseándose majestuoso dentro de su jaula
el faisán plateado de la China,
el Euplocamus Nychthemerus propiamente dicho.

Y piensa cómo nos hemos ido, tras saludar,
con el corazón lleno de plomo,
al Pelecanus Onocrotalus,
con aire de primer ministro pisoteado
en el jardín zoológico de El Cairo.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

2014/04/16

RETRATO DE LA SEÑORA VICTORIA OCAMPO, DE ANSELMO MIGUEL NIETO


Imagen encontrada aquí.

FUENTE DE QUINTANILLA DEL AGUA, BURGOS



Imagen encontrada aquí.

El autor de la fotografía nos presenta esta fuente de origen romano. Su trato con ella es familar, sin excesos, sin mucha fantasía; como el de quienes urbanizaron su entorno. La fuente se muestra naturalmente, sin museo, sin interpretación, sin aparcamiento para autobuses de turistas. Y podemos acercarnos a beber, porque en definitiva, se trata de una fuente.

Esa inmediatez es impagable.

MONTE ALEN, VIZCAYA


Imagen encontrada aquí.

2014/04/15

EL ROSTRO DEL DESTINO, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

EL ROSTRO DEL DESTINO

Leyendas historiadas en nuestro corazón como
votivas goletas de plata en el iconostasio de
una iglesia vacía. En julio en la isla.

Y. S. 

El rostro del destino cuando nace un niño,
rondas de estrellas y el viento una noche oscura de
     febrero,
viejas subiendo con recetas por las escaleras que crujen
y los sarmientos secos de la parra desnudos en el patio.

La forma de un destino, tocada con un pañuelo negro,
     sobre la cuna de un niño,
sonrisa inexplicable, párpados entornados, un pecho
     blanco como la leche,
la puerta que se abre y el capitán curtido por el mar
que tira su gorra negra en un baúl negro.

Estos rostros y detalles te seguían
cuando desenrollabas en la playa el hilo de las redes
y cuando contemplabas navegando viento en popa el seno
     de las olas:
en todos los mares, en todas las ensenadas
estaban contigo y eran la vida difícil y la alegría.

Ahora no sé leer ya más tu destino
porque te han encadenado, porque te han traspasado
     con la bayoneta,
porque una noche en el bosque te han arrancado de tu 
     mujer
mientras clavaba sus ojos en ti y quedaba sin palabras,
porque te han privado de la luz, del mar y del pan.

¿Cómo hemos caído, compañero, en esta cloaca de miedo?
No era este tu destino, ni tampoco el que yo tenía escrito,
jamás vendimos ni compramos semejante mercancía.
¿Quién es el que decide y mata a espaldas nuestras?
Deja, no preguntes. Tres caballos alazanes en la era
dan vueltas con los ojos vendados sobre osamentas humanas,
deja, no preguntes, aguarda: la sangre, la sangre
se alzará una mañana a caballo, como San Jorge
y con la lanza clavará el el suelo al dragón.

1 de octubre de 1941


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la peña

RÍA DE TINA MENOR, CANTABRIA


Imagen encontrada aquí.

Una de las muchas marismas de la costa de Cantabria, que no comprendo porqué no sirvieron de inspiración literaria a los románticos.

FUENTE SECA EN LA SIERRA DE LA CARRASQUETA, ALICANTE


Imagen encontrada aquí.

CARACENA, SORIA


Imagen encontrada aquí.

PILÓN EN CASTRESANA DE LOSA, BURGOS


Imagen encontrada aquí.

2014/04/14

POSDATA, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS

POSDATA

Tienen ojos blancos sin pestañas
y brazos gráciles como cañas.

Con ellos no, Señor. He conocido
la voz de los niños al amanecer
rodar con alegría por las verdes
laderas como abejas y como
mariposas, con tantos colores.
Con ellos no, Señor. Su voz
apenas sale de sus labios.
Está allí, pegada a unos dientes amarillos.

Es tuyo el mar y el viento
con una estrella suspendidad en el firmamento,
Señor, no sabemos que somos
lo que podemos ser,
curando nuestras llagas con las yerbas
que hallamos en las verdes laderas,
no en otras, sino en éstas que hay junto a nosotros;
no sabemos que respiramos como podemos respirar
con una plegaria cada mañana
que alcanza la orilla navegando
por los abismos del recuerdo.

Con ellos no, Señor. Hágase tu voluntad de otra manera.

11 de septiembre '41.

Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

DESAGÜE DE UNA FUENTE O LA PIEDRA FILOSOFAL


Imagen encontrada aquí.

(La piedra filosofal es la palabra.)

CERCA DE SEVILLA


Imagen encontrada aquí.

2014/04/13

DÍAS DE JUNIO DEL '41, DE DIARIO DE A BORDO II, DE SEFERIS


A Maró

A veces pienso que lo que estoy escribiendo
aquí no son más que tatuajes de presos o
marineros.

Y. S.

DÍAS DE JUNIO DEL '41

Ha salido en Alejandría la luna nueva
con la luna vieja entre sus brazos
y nosotros, tres amigos, pasando bajo la Puerta del Sol
dentro de la tiniebla del alma.

¿Quién quiere bañarse ahora en las aguas de Proteo?
Buscamos de jóvenes la metamorfosis
con apetencias juguetonas como grandes peces
en mares que de súbito menguaron.
Creíamos en la omnipotencia del cuerpo.
Y ahora ha salido la luna nueva abrazada 
con la vieja y con la hermosa isla que se desangra
herida: isla silenciosa, isla fuerte, inocente.
Los cuerpos, como ramas desgajadas,
como raíces arrancadas.
Nuestra sed,
ecuestre centinela de piedra
en la oscura Puerta del Sol
no sabe qué pedir: está alerta,
desterrada por aquí,
cerca de la tumba de Alejandro Magno.

Creta- Alejandría- Sudáfrica, mayo- septiembre '41



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña
:

FUENTE JUNTO AL CAMINO



Imágenes encontradas aquí.

Cerca de Sotres, en Asturias.

Por estos lugares desolados pasan pocas personas: andarines, bicicleteros, corredores... y esos otros personajes que se encargan de su adecentamiento, como el que se entretuvo en construir el pilón de esta fuente.

CHURRUPANDO DEL PILÓN


Imagen encontrada aquí.

2014/04/12

EL REY DE ÁSINE, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

EL REY DE ÁSINE

'Aσινών τε...

Ilíada.

Pasamos la mañana entera escrutando la ciudadela,
primero por el lado de la sombra, allí donde la mar
verde y sin brillo, pechuga de pavo real muerto,
nos había recibido como el tiempo sin fisuras.
Las venas de la roca descendían desde lo alto,
sarmientos retorcidos, desnudos, ramificados, reviviendo
en contacto con el agua, mientras la mirada que los
     seguía
pugnaba por escapar del molesto balanceo
perdiendo fuerza sin cesar.

Por el lado del sol, una larga playa abierta
y la luz bruñendo diamantes en los muros inmensos.
Ni un ser vivo, las palomas torcaces habían huido
y el rey de Ásine, a quien buscábamos hacía dos años,
ignorado, olvidado de todos y, por Homero,
sólo una palabra en la Ilíada y aún dudosa,
arrojada aquí como una funeraria máscara de oro.
La llegaste a tocar ¿recuerdas su sonido? hueca a plena
     luz,
como un cántaro seco en la tierra removida;
y el mismo rumor de la mar en nuestros remos.
El rey de Ásine, un vacío bajo la máscara
siempre con nosotros, siempre con nosotros, bajo un
     nombre:
" 'Aσινών τε... 'Aσινών τε..."
sus hijos son estatuas,
batir de alas, sus deseos y el viento,
en los recovecos de sus pensamientos y sus naves,
fondeadas en un puerto invisible.
Bajo la máscara, un vacío.
Más allá de los grandes ojos, de los curvos labios,
     de los bucles
incisos en el antifaz de oro de nuestra existencia,
un punto oscuro que navega como un pez
en la bonanza matutina de la mar y ya lo ves:
un vacío siempre con nosotros.

Y el pájaro que voló el último invierno
 con el ala quebrada,
refugio de vida,
y la mujer joven que partió para jugar
con los colmillos del verano
y el alma que buscó a chillidos el mundo subterráneo
y el lugar, como inmensa hoja de plátano que arrastra
     el torrente del sol
con los monumentos de ayer y el dolor de hoy.

El poeta se queda atrás mirando las piedras y se pregunta
si acaso existen
entre esas aristas borrosas, ápices y crestas, oquedades
     y curvas,
si acaso existen
aquí, donde confluyen el paso de la lluvia, del viento
     y de la ruina,
si existen el mohín del rostro, el trazo del amor
de aquellos que tan extrañamente fueron borrándose de
     nuestra vida,
de aquellos que quedaron como sombras del oleaje y
     reflexiones sobre la inmensidad del mar
o si acaso no queda jamás nada, sino sólo el peso,
la nostalgia del peso de la existencia viva,
allí donde ahora estamos sin raíces, abatidos
como ramas de sauce helado, arrumbadas en continua 
     desesperanza,
mientras la corriente macilenta arrastra juncos
     arrancados en el fangal,
imagen de una forma petrificada, resolución de una
     amargura perpetua.

El poeta, un vacío.
El sol que embraza escudo subía peleando
y del fondo de la gruta un murciélago asustado
pegó contra la luz como saeta en un escudo:
" 'Aσινών τε... 'Aσινών τε..." Quizá fuera el rey de Ásine
que con tanto afán buscábamos en esta ciudadela,
rozando a veces con nuestros dedos su propio tacto
     sobre las piedras.

Ásine, verano de 1938; Atenas, enero de 1940



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la peña
 :

SIERRA DEL CADÍ, LÉRIDA


Imagen encontrada aquí.

SINFONÍA Nº9, DE SHOSTAKOVICH (SINFONÍA COMPLETA)


2014/04/11

CAMINO PEDREGOSO




Imágenes y datos encontrados aquí.

... El camino de los Neveros, en Sierra Nevada, Granada.

EMPEÑO DE OLVIDO, DE DIARIO DE A BORDO I, DE SEFERIS

EMPEÑO DE OLVIDO

¿Quién tendrá en cuenta nuestro empeño de 
olvido?

Yorgos Seferis

Detén tu paso, caminante, frente al lago sereno:
la mar rizada y los barcos atormentados,
los caminos que envolvían las montañas y engendraban estrellas,
todo acaba aquí en esta dilatada superficie.

Ahora puedes contemplar en la calma los cisnes:
míralos, son inmaculados como el sueño de una noche,
sin el menor roce se deslizan sobre la tenue lámina
que apenas los alza sobre las aguas.

Se parecen a ti, forastero, las alas apacibles, las comprendes
mientras te observan petrificadas las miradas de los leones.
y la hoja del árbol no se inscribe en los cielos,
la pluma ha perforado el muro de la cárcel.

No eran otras, sin embargo, las aves que las mozas de
     la aldea degollaron,
la sangre enrojecía la leche sobre el empedrado del
     camino
y sus caballos silenciosos como plomo fundido
dejaban caer formas impenetrables en los pilones.

Ceñía sin cesar la noche la curva de sus cuellos
que no cantaban pues no era modo de morir,
pero sí que golpeaba a ciegas segando los huesos de los
     hombres.
Las alas aventaban el espanto.

Todo sucedía en la misma calma que estás viendo:
en la misma calma porque no había un alma de más en
     que pensar,
salvo la energía para trazar unos pocos trazos en las
     rocas
que ahora tocaban ya el fondo del recuerdo.

Con ellos también nosotros, lejos, muy lejos, detén tu
     paso, caminante,
ante el lago sereno de cisnes inmaculados
que navegan como guiñapos blancos en tu imaginación
y te despiertan vivencias que no recuerdas.

Ni siquiera recuerdas al leerlos los signos que dejamos
     en las rocas.
Mientras, permaneces extasiado al lado de tu rebaño
     que engrosa tu cuerpo con su lana
ahora que percibes en tus venas un grito de holocausto.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

LAS MISMAS FRANJAS DE COLORES, PERO EN EL SUELO


Imagen encontrada aquí.

Un paseo por la Villareal de Castellón.

2014/04/10

NAVAS DEL PINAR, BURGOS


Díptico encontrado aquí y levemente modificado.

2014/04/09

LES ANGES SONT BLANCS

LES ANGES SONT BLANCS


A Henry Miller


Tout à coup Louis cessa de frotter ses jambes
l'une contre l'autre et dit d'une voix lente:
"Les anges sont blancs".

Balzac, Louis Lambert.

Como el marinero en los obenques se deslizó por el
     Trópico de Cáncer y de Capricornio,
era obvio que no pudiera detenerse ante nosotros a la
     altura de un hombre
pero sí que nos mirara desde la altura de la luciérnaga
     o del pino
mientras cobraba aliento al relente de las estrellas
     o en el polvo de la tierra.
Lo cercaban mujeres desnudas con broncíneas hojas de
     nopal,
fanales apagados ondeando los sucios vendajes de la
     gran ciudad,
cuerpos deformes engendrando centauros y amazonas
al rozar sus cabellos la Vía Láctea.
Y pasaron días desde el primer instante que los saludó
     asomando la cabeza y apoyándola en la mesita
     de hierro,
mientras la faz de Polonia mudaba de forma como la 
     tinta que el secante absorbe.
Viajábamos entre islas de orillas descarnadas como
     extraña osamenta de un pez en la arena
y todo el cielo era una inmensa pluma de paloma con
     un ritmo de silencio, vacío y blanco
y los delfines bajo el agua multicolor se ensombrecían
     vertiginosamente, como los vaivenes del alma,
como los vaivenes de la fantasía y como las manos de
     los hombres que a tientas se matan en el sueño
dentro de la gruesa corteza del sueño que en común intacta
     nos envuelve, sepulcro común a todos,
como microscópicos cristales relucientes pulverizados
     por el serpear de los reptiles.
Sin embargo, todo era blanco porque blanco es el gran
     sueño y la gran muerte,
sereno y encalmado apartamiento en un silencio inmenso.
Y el cacareo de la pintada al alba y el gallo que cantó
     al caer en un pozo profundo
y la fogata en la ladera del monte alzando lenguas de
     azufre y hojarasca otoñal
y el barco de amuras hendidas, más delicadas que el lecho
     de nuestro primer amor
eran imágenes aisladas, más aún del poema
que abandonaste al caer rendido en compañía de la última
     palabra
sin averiguar nada más en los blancos globos de los ciegos
     y las sábanas que
en la fiebre despliegas para tapar el cotidiano cortejo
de seres que no sangran por más que agredan con hachas
     y uñas,
eran imágenes separadas, dispersas por doquier y los peldaños
     de cal
descendían hasta el umbral del pasado, descubrían el
     silencio y una puerta cerrada,
parecía que tus amigos llamaban a ella con todas sus
     fuerzas y desesperación, tú estabas con ellos
mas nada oías y en torno tuyo saltaban delfines mudos
     entre las algas.
Clavaste tu mirada nuevamente y aquel hombre de piel
     curtida por los trópicos
se calaba sus gafas negras como si fuera a trabajar con
     soldadura autógena
mientras con humildad decía recalcando cada palabra:
"Los ángeles son blancos, radiantes al rojo vivo, los
     ojos se consumen cuando se miran de frente,
el único modo es volverse roca cuando se busca su compañía
y si se busca el milagro hay que sembrar la sangre a
     los cuatro vientos
porque el milagro no está en ninguna parte: circula
     por las venas del hombre."

Hidra-Atenas, noviembre, '39



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña