El mar cambia después del verano, cuando los días languidecen hacia el solsticio. La playa queda vacía y las mareas y el viento vuelven a ser los únicos dueños de bancos y dunas. Cuando sale el sol, se ven algunas personas descalzas, caminando en el aire frío cargado de finas gotas que se ven correr velozmente a contraluz.