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22.1.12

PRECAUCIÓN CON LA MIERDA

Ahora están de moda destinos turísticos que hasta hace poco tiempo no resultaban atractivos. Así, unos amigos míos, muy viajeros, se jactaban de haber estado en la "Estepa del Hambre", lugar de Kazajistán que yo sólo conocía como un nombre en mi atlas. Para ellos el sitio era lo de menos. Lo importante era mostrarnos a los demás que habían hecho algo diferente. Les comprendo porque yo también hago gilipolleces como esa.

Me entretuve en la fantasía de imaginar cómo sería ese páramo. Lo comparé con los que ya conozco y pensé que podría gustarme también. Lástima no gozar del favor del Poderoso Caballero. Para consolarme consideré que viajar a un desierto tiene un grave inconveniente: son los lugares preferidos por alguna gente para cometer sus fechorías. Y a más poder, fechoría más grande. En este caso, efectivamente, la red contiene información inquietante acerca de las estepas de Kazajistán.

Aunque las fechorías también se cometen en lugares más concurridos. En España, sin ir más lejos, basta con acercarse a la Universidad Complutense, o darse una vuelta por Palomares. En el primer caso, mucho cuidado, porque la visita de las "autoridades" y de los "expertos" no es garantía de que se haya retirado el material peligroso. De hecho fueron ellos quienes lo pusieron allí. Tampoco en Palomares la presencia de don Manuel en bañador fue suficiente para hacer desaparecer el plutonio, que sigue en el mismo lugar porque a sus dueños les sigue dando pereza terminar de recogerlo.

...

Leo información sobre Palomares que eriza el cabello. Las 20 hectáreas contaminadas en la sierra de Almagrera se "descubrieron", ojo al dato, en 2007. Cuarenta y un largos años. Y las trincheras donde los estadounidenses depositaron la tierra contaminada también fueron "descubiertas", como si de las cuevas de Altamira se tratara.

Hoy, cinco años después del "descubrimiento", el área contaminada sigue sin vallar, sin señalizar siquiera.

Aquí, un artículo informativo. Tras leerlo confirmo mis sospechas de que no es muy saludable darse paseos por la zona. Menos aún vivir. ¿No cabe preguntarse entonces porqué HOY sigue permitiéndose que la gente siga allí?, ¿para que sirvan de conejillos de indias?