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8.4.26

LOS LUSIGNAN DE LAS CORONAS DE CHIPRE Y JERUSALÉN

"... Sigan los lusignan representando ahora el melodrama en

el escenario de las Cruzadas

y que revienten apestados por el humo que nos trajeron 

del norte.

Deja que se devoren y el viento los azote como al galeote

que recoge las jarcias.

En buena hora nos vinísteis a Chipre, Señores. ¡Cabrones

y monos!"


Versos del poema Habla neófito "enclisto"

Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña


(Poema completo aquí)

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Esto es lo que contaba Yorgos Seferis de los Lusignan. Pero leí esta otra interpretación de la historia, que parece contradecir la primera:

"... Hugo III sucedió a su primo Hugo II como rey de Chipre en 1267 y obtuvo la disputada corona del menguante reino cruzado de Jerusalén dos años más tarde. Los esfuerzos de su rival, Carlos I de Anjou, rey de Sicilia, que también reclamó su derecho a ser rey de Jerusalén, y la resistencia de sus súbditos le impidieron establecer efectivamente su autoridad en Tierra Santa.

Hugo III fue un rey que pudo corregir la situación del reino de Jerusalén, pero se encontró con la anarquía feudal, con la oposición de algunos de sus súbditos y de las órdenes militares. Intentó reconciliar a las diferentes facciones y unificar las fuerzas francas contra los mamelucos.1 Aburrido de las intrigas y luchas intestinas después de ocho años de esfuerzo y paciencia, renunció al reino de Jerusalén; realizó un segundo intento de recobrar el reino siete años más tarde, pero murió poco después de desembarcar. Siete años después de su muerte, la ciudad de Acre cayó definitivamente ante los mamelucos..."

Extracto de un texto completo encontrado aquí.

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La complejidad de la historia de los Estados medievales en Oriente Próximo permite suponer que la claridad a la que nos tienen acostumbrados los Estados sucesores de los Estados medievales europeos es solo un espejismo.

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Pintura, encontrada aquí , de Jan Lievens, que representa a Saladino y Guy de Lusignan. La expresión de cada uno de ellos corresponde a la satisfacción y la desolación, respectivamente, pero la percepción, en un primer momento, del cuadro en conjunto, debido a la proximidad de los personajes, es la de connivencia (y para terminar de rizar el rizo puede decirse que este cuadro es, en realidad, un pormenor tomado de una adoración de los reyes magos, de Rubens).


17.6.24

EN LA INTRODUCCIÓN A LA POESÍA COMPLETA DE YORGOS SÉFERIS, DE PEDRO BÁDENAS DE LA PEÑA



"... La obra poética de Séferis no es muy extensa y el compendio de toda ella es este volumen; en este aspecto le ocurre algo parecido a lo que a la poesía de Cavafis. Sin embargo, es una obra perfecta, densa, elaborada, sin la menor concesión al artificio. Es, en cierto modo, una poesía pura, libre de todo lo que no es estrictamente poesía y como tal no se encuentra sometida a reglas lógicas, sino sujeta tan sólo a la fantasía de la capacidad de asociación. Como buena poesía, también es musicalidad, melodía interior algo que por desgracia todo traductor ve cómo se erosiona con el paso de una a otra lengua. Se trata, en suma, de una poesía en la que todo elemento emotivo se sacrifica en aras de la perfección formal. La pureza poética no deja de ser manifestación -y esto es muy claro en Séferis- de la sobriedad del poeta, que se ciñe a la materia que trata en cada caso dejando descarnada su esencia pero sin llegar a la inmaterialidad vana o abstracta. La aportación de Séferis a la poesía griega, a la poesía sin otros calificativos, es precisamente esa calidad y pureza. Pero hay mucho más; la obra de Séferis -tanto su prosa como su poesía- es rica en valores humanos, valores que no aparecen aquí o allí de modo más menos disperso, sino que constituyen un todo coherente. En este sentido Séferis es un poeta griego, en el sentido intemporal del término, y a la vez un poeta esencialmente europeo. Cuando me refiero a esos valores "humanos" como "europeo", estoy hablando de aquello que ha configurado nuestra civilización: de ese conocimiento continuo y en profundidad del hombre, de nuestra naturaleza, esa síntesis de grandeza y de miseria que los griegos supieron descubrir antes que Pascal o cualquier otro pensador moderno y, a la vez, del esfuerzo ininterrumpido por lograr una perfección a escala exclusivamente humana sin mayores metafísicas que nos hagan saltar en el vacío. Me parece que no supone desvalorización para ninguna otra cultura el que se califique a esos valores de europeos. En primer lugar, porque son los que han forjado el concepto de individuo que está en el origen de las grandes corrientes de pensamiento con las que las que Europa se ha realizado intelectualmente. Y, en segundo lugar, porque tales valores están vinculados a las grandes manifestaciones del helenismo a través del tiempo, pues no sólo se agotan con los poetas clásicos, sino que son especialmente patentes en la poesía de la Grecia moderna. Esta poesía es, en realidad, la primera manifestación de literatura nacional. Por supuesto que esto no hay que entenderlo como sinónimo de nacionalista en sentido chauvinista, sino en el sentido de literatura conveniente para la nación griega en un momento en que Grecia está afirmando su propia identidad y realizando un esfuerzo para dar a los territorios que va liberando un ideal humano a través de la lengua popular..."