
Lepiota procera o galamperna. Una abierta y la otra todavía cerrada.
Las recogimos este fin de semana en un prado de las Encantaciones (Vizcaya), y comimos sus sombreros (los tallos son correosos) troceados y sofritos en aceite de oliva, junto a un par de dientes de ajo muy picados.
Encontramos también algunos ejemplares de otras especies y los recogimos con la intención de identificarlos al llegar a casa en un estupendo atlas de setas que tenemos, pero no hubo manera. Los libros se quedan cortos. Esta disciplina exige aprendizaje "in situ" de la mano de alguien experto... O bien que a uno sea aficionado a la ruleta rusa.
Las recogimos este fin de semana en un prado de las Encantaciones (Vizcaya), y comimos sus sombreros (los tallos son correosos) troceados y sofritos en aceite de oliva, junto a un par de dientes de ajo muy picados.
Encontramos también algunos ejemplares de otras especies y los recogimos con la intención de identificarlos al llegar a casa en un estupendo atlas de setas que tenemos, pero no hubo manera. Los libros se quedan cortos. Esta disciplina exige aprendizaje "in situ" de la mano de alguien experto... O bien que a uno sea aficionado a la ruleta rusa.