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16.10.14

XI EL MORIDERO, DE PLATERO Y YO, DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

XI EL MORIDERO

Tú, si te mueres antes que yo, no irás, Platero mío, en el carrillo del pregonero, a la marisma inmensa, ni al barranco del camino de los montes, como los otros pobres burros, como los caballos y los perros que no tienen quien los quiera. No serán, descarnadas y sangrientas tus costillas por los cuervos —tal la espina de un barco sobre el ocaso grana—, el espectáculo feo de los viajantes de comercio que van a la estación de San Juan en el coche de las seis; ni, hinchado y rígido entre las almejas podridas de la gavia, el susto de los niños que, temerarios y curiosos, se asoman al borde de la cuesta, cogiéndose a las ramas, cuando salen las tardes de domingo, al otoño, a comer piñones tostados por los pinares.

Vive tranquilo, Platero. Yo te enterraré al pie del pino grande y redondo del huerto de la Piña, que a ti tanto te gusta. Estarás al lado de la vida alegre y serena. Los niños jugarán y coserán las niñas en sus sillitas bajas a tu lado. Sabrás los versos que la soledad me traiga. Oirás cantar a las muchachas cuando lavan en el naranjal, y el ruido de la noria será gozo y frescura de tu paz eterna. Y, todo el año, los jilgueros, los chamarices y los verderones te pondrán, en la salud perenne de la copa, un breve techo de música entre tu sueño tranquilo y el infinito cielo de azul constante de Moguer.

17.6.14

X, XI Y XII, DE NOTAS PARA UN POEMA, DE I "DÍAS DE 1945-1951", DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

X

Mares vacíos, barcos vacíos, cabezas incapaces,
almas atrapadas en la tela de la gran araña-


XI

Oíste el grito desgarrado de la aurora:
"Recuerda, padre, el baño donde te asesinaron".
No sólo en la colmena de tumbas llenas de tesoros
sino también aquí en los barrios de cines en vela,
en el parque de la ciudad sumido en la noche,
en Síndagma, delante del Soldado Desconocido:
¿cuántos minutos de silencio vale una vida?
"Recuerda, padre, el baño donde te asesinaron".
Sólo la sangre podrá regar la vida y el ruiseñor,
cuando cante su deseo tras de rejas bien cerradas
(distraído, cabizbajo, pasa por la calle un condenado,
     por todos, a muerte)
para los niños que mañana vendrán a jugar
     con nuevos sonajeros-


XII

A veces brillan colores de figurines teatrales
que apenas recordamos-



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

6.6.14

XI, DE SOLSTICIO DE VERANO, DE TRES POEMAS SECRETOS, DE SEFERIS

XI

La mar que dicen calma
navíos y velas blancas,
brisa de los pinos y del Monte de Egina
hálito exhausto;
se deslizaba tu piel sobre la suya
fácil y cálida
pensamiento apenas esbozado y pronto olvidado.

Pero en los bajíos
un pulpo arponeado lanzó su tinta
y en el fondo-
si pensaras en que hasta las islas hermosas tienen fin.

Yo te miraba con toda la luz y oscuridad que poseo.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

1.2.14

XI, DE LEYENDA, DE SEFERIS

XI

Tu sangre se heló una vez como la luna,
en la noche inextinguible tu sangre
extendió sus alas blancas
sobre las rocas negras, los contornos de árboles
     y casas,
con un jirón de luz de nuestros años infantiles.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña