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27.9.21

CANENCIA, MADRID

 


Fotografía encontrada aquí.

18.11.20

14.12.18

EL LABERINTO DE LA MENTE

Gloria Fuertes fue una notable poetisa que se dedicó, entre otros asuntos, a recoger descarnadamente, sin florituras, las vidas de los urbanitas madrileños, entre las que incluyó la suya propia, claro:

"... Yo paseo mi hidalguía
por calles de Lavapiés
-donde nací con quinqué
y crecí en madrileñía..."



(Fragmento del poema Poseo la poesía, recogido en Mujer de verso en pecho)


El suyo es un retrato del laberinto que es la ciudad. Un laberinto en el que, sobre los demás sufrimientos cotidianos, quienes lo habitan sienten los latigazos de la soledad. 

Por eso me gusta también Jorge Luis Borges. Porque su obra entiendo que es, sobre todo, un reflejo de la soledad en la inmensidad del laberinto de Buenos Aires. El Aleph mismo entiendo que no es más que la metáfora del saber que se alcanza desde el ensimismamiento en esa soledad: Borges es un filósofo en la España musulmana; un sacerdote indígena en la Centroamérica del comienzo de la conquista; un romano en Alejandría; un gaucho en las pampas del Uruguay y el Brasil... Y finalmente un hombre cualquiera que, desde el sótano de una casa de la capital donde se encuentra un vórtice sobrenatural que es la concentración de toda esa sabiduría adquirida en los libros, es capaz de acceder a toda la realidad.

5.8.17

HABITACIÓN EN MADRID


La última vez que viajamos a Madrid nos alojamos aquí. Una rareza en una ciudad que abandonó el cuidado de sus jardines públicos urbanos y se convenció de que "lo verde" debe ser un privilegio de las élites.

4.7.17

UN LUGAR SIN REFUGIO


Imagen encontrada aquí. La he seleccionado de entre todas las demás, porque incluye una iglesia, institución que tradicionalmente estuvo vinculada con el refugio, y que ahora cierra sus puertas y valla sus espacios exteriores.

Si en algo caracteriza Madrid es en su extraordinaria dureza. La exposición Un lugar sin refugio, de Alejandro S. Garrido, incide en esa realidad. En ella se menciona el neoliberalismo y se habla de razones económicas como causa del establecimiento de esta realidad. Pero la misma también es consecuencia del progresivo abandono de las élites de los sucesivos espacios urbanos: primero, del casco antiguo, del que finalmente desaparecieron también patios, parques, fuentes, árboles, flores, bancos, jardines (los peatones pueden caminar o permanecer en posición de firmes si no quieren contraer una enfermedad sentándose en un helado cubo de granito); más tarde de las villas de La Castellana (de las cuales apenas quedan algunos caserones como el de Sorolla, paraíso verdadero). La incidencia directa de las élites en la calidad urbana de la ciudad quedó patente en aquel enfrentamiento entre la baronesa Thyssen y la administración pública por motivo del deseo de la segunda de eliminar la arboleda del paseo del Prado. Cualquier otra consideración aparte, los árboles siguen allí.

1.7.17

LABORATORIOS DE FISAC EN MADRID

"Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza."

Antonio Machado


Imagen encontrada aquí.

Edificio demolido en 1999.

20.3.17

RASCACIELOS ACOSTADO


Modificación de una imagen encontrada aquí.

No creo haber soñado que fue Le Corbusier quien propuso esta imagen de rascacielos acostado cuando le pidieron que hablara sobre El Escorial.

3.1.17

EN LA CALLE DE MADRID


Imagen encontrada aquí.

Objetos bien proporcionados que alivian la monotonía y dureza de las calles; fanales de luz y de colores; altavoces de música o de silencio; cajas de sorpresa cuando cerradas y mostradores cobijo de la lluvia cuando abiertas.

21.12.16

LOS INCENDIOS EN LA NATURALEZA


Imagen encontrada aquí.

Antes consideraba que los incendios formaban parte, junto con la radiación solar, el viento y la sequedad, de los fenómenos independientes de la vida.  Pero realmente, si no existieran restos vegetales, difícilmente podría haber algo que ardiera, aparte de las surgencias de lava. Y si consideramos que todo lo que sucede en la vida responde a una finalidad, lo que atañe a sus restos mortales difícilmente será una excepción.

Así, de todas las maneras de perecer que tienen las plantas, la de que ardan no puede ser considerada un mero accidente del que sólo cabe lamentarse y que debe evitarse a toda costa. Porque con anterioridad al comienzo de un incendio, todo está dispuesto en la naturaleza: las pilas de restos vegetales tienen la estructura que le daría un boy scout que quisiera conseguir una buena pira: abajo, la fina paja de la hierba nacida tras el último incendio, y sobre ella y convenientemente distanciadas unas de otras, un entramado de ramas secas, cada vez más gruesas hacia arriba.

Y por tanto, tampoco se puede considerar que un paisaje ardido ha perdido su valor ecológico, pues ha ardido para un fin.