Mares vacíos, barcos vacíos, cabezas incapaces, almas atrapadas en la tela de la gran araña-
XI
Oíste el grito desgarrado de la aurora: "Recuerda, padre, el baño donde te asesinaron". No sólo en la colmena de tumbas llenas de tesoros sino también aquí en los barrios de cines en vela, en el parque de la ciudad sumido en la noche, en Síndagma, delante del Soldado Desconocido: ¿cuántos minutos de silencio vale una vida? "Recuerda, padre, el baño donde te asesinaron". Sólo la sangre podrá regar la vida y el ruiseñor, cuando cante su deseo tras de rejas bien cerradas (distraído, cabizbajo, pasa por la calle un condenado, por todos, a muerte) para los niños que mañana vendrán a jugar con nuevos sonajeros-
XII A veces brillan colores de figurines teatrales que apenas recordamos-
IV Compañeros que bailáis disfrazados en una cima que la ruina tantas veces ha coronado jugando con cintas de colores. Bailando, lo estáis viendo, la danza del torzal- V Cuando el sol perfora la espesura tira al suelo cequíes de oro, réplica a cada ofrenda nuestra-
VI Como los rostros ajados de los viejos caen las máscaras en las fosas abiertas-
I Risueña de ojos vivarachos fino talle en la calma trágica- II Aunque cante entre esqueletos y almas que consumieron su aceite a solas estoy en el clausttro desierto de un monasterio de tiempos de los turcos viendo cómo maduran las campanas inmóviles- III Con mi lápiz he dibujado el lecho escondido y en torno estaban los abrojos en llamas que lamían los miembros sombras de serpientes envolvían los costados renegridos y en la laguna del vientre nadaba una anguila roja-