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6.12.25

LO QUE DESEO PARA MÍ

Me gusta retratar esta entrada al metro de Bilbao porque toda la vegetación que aparece junto a ella es espontánea.

Esta es la manera "sostenible" y "medioambientalmente respetuosa" de vivir, pero está estorbada, por una parte, por el bonitismo urbanita (que piensa que la realidad debe ser un decorado kitsch para los turistas), y por otra, por la necesidad de la administración pública de extender el IBI y el gasto público (y por tanto, los impuestos indirectos), a la totalidad de la realidad (totalitarismo), así como la de los contratados por la administración pública de "demostrar que trabajan".

Pero es esta realidad, fea, desordenada, libre, la que quiero para mí y en la que deseo vivir.

Provincia de Vizcaya, Reino de España. Primeros de diciembre de 2025.



27.9.23

LA EFICIENCIA Y LA SOSTENIBILIDAD COMO TOMADURAS DE PELO

Cualquiera de las viviendas de las últimas entradas tiene como principal problema su ineficiencia y falta de sostenibilidad. Ineficiencia en todos los órdenes: energética por pérdida o ganancia de calor, en tanto que está expuesta a la intemperie por cinco de sus seis lados; energética por necesidad de contar con varios vehículos privados para que sus moradores estén comunicados; energética por necesidad de hacerle llegar electricidad, agua potable, recogida de basuras y recogida de aguas residuales. La falta de sostenibilidad concierne a la continuidad en el tiempo de estas ineficiencias.

¿Que son las viviendas más habituales en los imperios triunfantes y las clases acomodadas? Eso no quita un ápice a estas faltas contra el ambientalismo como religión de Estado, ni un ápice a la hipocresía reinante.

8.5.17

NUEVO PUERTO EXTERIOR DE LA CORUÑA ¿ES SOSTENIBLE?


Cuando me enteré de su existencia, me sorprendió mucho la situación del nuevo puerto de La Coruña. Yo, que vivo a orillas del Atlántico, sé que ciertas exposiciones son conflictivas porque, por ejemplo, en Bilbao se abandonaron las obras del llamado dique de poniente debido a los problemas causados por el oleaje.

El nuevo puerto coruñés, se mire por donde se mire, se encuentra en la peor de las exposiciones posibles, y las olas de 16 m que rompen contra sus diques no tienen esa altura por la especial violencia del temporal, sino por la combinación de exposición y profundidad. La decisión política contravino lo que dicta el sentido común, pero el proyecto se llevó adelante porque existen los medios, aunque, eso sí: a un costo formidable. En una geografía en la que abundan esos refugios naturales llamados rías, uno se pregunta para qué ese esfuerzo, que además implica también (no hace falta ser muy perspicaz para preverlo) unos formidables costos de mantenimiento ¿No parece que eso va contra la manida sostenibilidad? ¿O es que el cinismo, la hipocresía y la ignorancia son tales que convierten en ociosas este tipo de consideraciones?