Las críticas a esta trilogía suelen incluir palabras como "crueldad" y "decadencia", y tener un cierto tono escandaloso. Un ejemplo estrafalario:
"... los traumas y alteraciones de sus protagonistas amplifican la idiosincrasia genética de Austria, pero sobre todo se sumergen en la esencia de la decadente civilización occidental, incapacitada a estas alturas para ocultar sus miserias y su podredumbre moral... "
Funcionan bien ya que, al menos en mi caso, han sido reclamo eficaz. Pero después de vistas las tres películas por este orden: amor, esperanza y fe, no he encontrado nada de eso, sino un espejo que me devuelve una imagen no muy deformada de mi propia realidad y la de mis prójimos.
