Pasamos por Orzales y fuimos por pan. Preguntamos por un niño ucraniano que vimos por allí hace mucho, cuando lo de Chernobil era más reciente. Nos dijeron que había vuelto años más tarde. No es de extrañar. Siempre me pareció que este bellísimo paisaje, este frío páramo, debía tener algo que ver con su tierra.