Mostrando entradas con la etiqueta WILHELM VON GLOEDEN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta WILHELM VON GLOEDEN. Mostrar todas las entradas

4.9.24

CONTRIBUYENTE PENITENTE

Purgando su incapacidad para mantener el tren de vida del funcionariato y el politburó.

Fotografía de Wilhelm von Gloeden.

16.8.24

ESE OSCURO OBJETO DE DESEO - EL SEXO EN PRIMERA PERSONA (00002)

 Poemas eróticos de Konstantinos Kavafis XIII

De los hebreos, 50 D.C.
(1912)

Pintor y poeta, corredor y lanzador de disco,
bello como Endimión: Ianthis, hijo de Antonio,
de familia muy afecta a la sinagoga.

«Mis mejores días son aquellos
cuando suspendo la búsqueda de la sensual belleza,
cuando abandono el elegante
y difícil culto al helenismo,
con su extremada devoción
a los bien formados, corruptibles miembros,
y me transformo en quién quisiera ser:
un hijo de hebreos, los sagrados hebreos.»

No pudo cumplir sus deseos.
El hedonismo, y el arte de Alejandría,
hicieron de él un hijo predilecto.
...
Wilhelm von Gloeden. Fotografía titulada Templo de Segesta.

El joven da escala a la fábrica. Además el gesto de transportar un cesto es una metáfora del "trabajo" de las columnas soportando los dinteles.


 

6.7.24

WILHELM VON GLOEDEN, UN ESLABÓN ENTRE EL ARTE CLÁSICO Y LA PORNOGRAFÍA

La aparición de la fotografía permitió el registro de la realidad con un medio nuevo que a comienzos del siglo XX aún no había desarrollado su estética propia. Por tanto, en ese momento se fotografiaba como se pintaba; con la misma estética y composición, sucediendo que se empezaron a producir las primeras influencias mutuas. Así Sorolla comienza a "hacer instantáneas" al óleo, mientras muchos otros, como von Gloeden componían sus fotografías clásicamente, de la misma manera que aún se hacía en pintura. Sin embargo, von Gloeden no afeita el vello púbico de sus adolescentes, lo que abre la puerta a una emoción desconocida en el arte clásico; algo en lo que el nuevo arte se separa del viejo arte. Algo que, dentro del viejo arte de la pintura tampoco pasó desapercibido a Manet cuando retrató a su Olympia con un elemento "perturbador": llevaba zapatos. Un detalle que hizo que el desnudo pasara de clásico a erótico.

Fotografía de Wilhelm von Gloeden titulada Las tres gracias, tomada en torno a 1900 en Taormina, Sicilia.