
Día muy desapacible el de hoy, pero no hubo más remedio que salir.
De camino a la primera visita pasé junto al cementerio de Portugalete. Antes de entrar observé a través de la verja el patio neoclásico, construido en los años noventa del siglo pasado. Creo que va ganando conforme crece la vegetación y adquiere pátina el poco atractivo hormigón. No es así en todas partes, pero desde luego aquí ese material tiene muy malas cualidades en lo que a aspecto se refiere, y es muy difícil sacarle partido.

La antigua puerta sigue siendo el único acceso al recinto amurallado.


Las tumbas y panteones más próximos a la entrada son los más antiguos.

Los acompañan las habituales especies de hoja perenne: boj, laureles, cipreses, cedros... en todo su esplendor.


Algo más lejos, junto al lienzo sur (de forma que se ven a contraluz), vegetan estupendos tilos,

que forman parte de un par de grupos escultóricos,


que perderían mucho de su atractivo dramatismo romántico sin ellos.