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22.5.26

LOS MELODRAMAS

Vuelvo sobre esta entrada porque ahora entiendo mucho mejor lo que quería decirme mi intuición y entonces no supe interpretar.

Entonces partí del poema de Yorgos Séferis, que parecía contrapuesto a la crónica histórica de Las Cruzadas por lo que respecta al tratamiento de los Lusignan. Pero olvidé que Séferis habla siempre de su patria asiática, Esmirna, que Grecia perdió, en una guerra inesperadamente desfavorable, en favor de Turquía.

Séferis no achacaba solamente traición a Lusignan, sino connivencia con Saladino. Achacaba a ambos que anduvieran "... representando [...] el melodrama en el escenario de las Cruzadas..." Como en la península ibérica se representó (y aún sigue representándose), el melodrama de la Reconquista. Séferis declara falacias los motivos de los enfrentamientos (recordemos su poema Helena), y tácitamente reclama el entendimiento.

Los reinos cristianos corrieron, en Oriente Próximo, la misma suerte que los reinos musulmanes corrieron en la península ibérica, con mediación de los correspondientes baños de sangre y saqueo de lo ajeno.

Francisco Pradilla, 1882.
La rendición de Granada.


Escuela europea, siglo XIX.
Saladino, después de la toma de Jerusalén, recibiendo homenaje y salutaciones de los ciudadanos musulmanes.

21.12.23

TRÍPOLI EN LA DÉCADA DE 1970

Como escribió Yorgos Séferis en este poema "... No me basta con los vivos;/ primero, porque no hablan y luego/ porque he de preguntar a los muertos/ si quiero avanzar más..."

La verdad aparece también en todos los descuidos de la intención.

Fotografía, encontrada aquí, de Trípoli en la década de 1970.

11.3.23

MAPA DEL RELIEVE DE CHIPRE, Y HELENA, DE DIARIO DE A BORDO III, DE SEFERIS

En el cielo está el sol, y junto a él, la memoria inmarcesible de la Grecia clásica, que nos ha fascinado siempre a muchos de los europeos no mediterráneos:

 

HELENA


Teucro:  ... hacia la marinera Chipre, donde el oráculo
de Apolo me predijo que fundaría  una
ciudad con el isleño nombre de Salamina,
en recuerdo de mi lejana patria.
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Helena: Yo nunca fui a Troya, sólo estuvo mi sombra.
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Mensajero: ¿Qué dices? ¿Sólo por una sombra tanto
hemos padecido?

Eurípides, Helena.

 "No te dejan en Platres dormir los ruiseñores".

Pudoroso ruiseñor, tú, que en el sosiego de las hojas
brindas el alivio melodioso del bosque
a los cuerpos separados y a las almas
de los que saben que ya no volverán.
Voz ciega, que palpas en la noche del recuerdo
pasos y gestos, no me atrevería a decir besos;
amarga turbación de la esclava exasperada.

"No te dejan en Platres dormir los ruiseñores".

¿Qué es Platres? ¿Quién conoce esta isla?
Me he pasado la vida oyendo nombres desconocidos:
nuevos lugares, nuevas locuras de hombres
o de dioses.
Mi suerte, que oscila
entre la cuchillada postrera de un Áyax
y una nueva Salamina,
me ha traído aquí, a esta playa.
La luna
ha surgido del mar como Afrodita:
ha eclipsado las estrellas de Sagitario, apunta ahora
al corazón de Escorpio y todo lo transforma.
¿Dónde está la verdad?
Yo también fui un arquero en la guerra;
mi destino, el de un hombre que erró el tiro.

Ruiseñor cantarín,
una noche así, en las orillas de Proteo,
las cautivas espartanas te escucharon y alzaron su lamento,
entre ellas -¿quién lo diría?- ¡Helena!
La que tantos años perseguimos en el Escamandro.
Allí estaba, a las puertas del desierto. Pude tocarla,
     me habló:
"No es verdad, no es verdad", gritaba.
"No embarqué en la nave de azulada proa.
Jamás pisé la valerosa Troya".

Con su ceñido talle, el sol en sus cabellos y su porte,
todo sombras y sonrisas
en sus hombros, en sus muslos, en sus rodillas:
su piel radiante y sus ojos
de largas pestañas,
allí estaba, a la orilla de un delta.
¿Y en Troya?
En Troya, nada -una ficción.
Así lo querían los dioses.
Y Paris yacía con una sombra como si fuera una criatura
     viva.
¡Y por Helena estuvimos degollándonos diez años!
Un inmenso dolor se abatió sobre Grecia.
Tantos cuerpos arrojados
a las fauces del mar, a las fauces de la Tierra;
tantas almas entregadas a las muelas como el trigo en
     el molino.
Los ríos se crecían con la sangre en el légamo
por un ondear de lino, por una nube,
tremular de una mariposa, plumón de cisne,
por una túnica vacía, por una Helena.
¿Y mi hermano?
Ruiseñor, ruiseñor, ruiseñor,
¿qué es dios? ¿qué no es? ¿qué hay entre lo uno y lo otro?

"No te dejan en Platres dormir los ruiseñores".

Triste avecilla,
en Chipre besada por la mar,
que me evoca, así lo quiso el destino, la patria,
he fondeado yo solo con esta fábula,
si es verdad que es una fábula,
si es verdad que los hombres no caerán más
en la vieja trampa de los dioses;
si es verdad
que otro Teucro, al cabo de los años,
o un Áyax o un Príamo o una Hécuba
o un desconocido sin nombre, que sin embargo
ha visto desbordarse de cadáveres un Escamandro,
no está destinado a escuchar
mensajeros que vengan a decirle
que tanto dolor y tantas vidas
se fueron al abismo
por una túnica vacía, por una Helena.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña


 Mapa encontrado aquí.

13.12.21

EXILIO INSOPORTABLE

Cuando las mujeres sufren
se vuelven insoportables
y las nubes agobian
y las nubes agobian
y las nubes agobian
si no hay lluvia
y surcan el cielo
relámpagos sin trueno.
¿Por qué nos tortura tanto
la tardanza de una lluvia exigua?
Dos golondrinas vuelan alto
en el viento impetuoso
galopa una amazona sin escudo
el rayo le ha abrasado la matriz.
Pienso en los marineros que viajan.


4-X-1941.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña  


Cerámica fundiéndose, de Livia Marin. Encontrada aquí.

12.12.21

CALIGRAMA 5

Las Pirámides
son los senos de la arena
donde mama el cielo
y esta palmera
es el falo del sol
hincado en la soledad absoluta.



15-XI-1942.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña 

 

Cerámica de Ciboure, encontrada aquí.

 

 

11.12.21

INCURSIÓN

Voy a reeditar la compilación que Pedro Bádenas de la Peña hizo de la obra poética de Yorgos Seferis, pero esta vez empezaré por el final, y añadiré una fotografía o un dibujo para distinguir la primera edición de la segunda.


Los focos barren las estrellas
barren las estrellas
antenas de gigantes cucarachas
o dedos que se juntan
y se cruzan en instantes
de espera o de impaciencia
polícromos puntos suspensivos
oh oh oh oh oh oh
las balas trazadoras.


17-XI-1942.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

 


Cerámica verde andaluza. Fotografía encontrada aquí.

8.7.19

UNA HELENA

El otro día oí inopinadamente, como tantas veces me sucede, que el tenista ateniense Tsisipas está afincado en Nicosia... El periodista dio el dato supongo que por decir algo, pero yo me acordé de que la capital de Chipre es el último lugar en el que se afincaría una persona con cierta fortuna como un tenista de élite en su mejor momento. Y entonces, instantáneamente, caí en que algunas guerras no terminan nunca, y que el jovencito deportista estaba siendo un "soldado" que ha hecho suya una guerra que Grecia y Turquía sostienen desde tiempo casi inmemorial, y que a mediados del siglo XX tuvo como campo de batalla la isla de Chipre. Enseguida me acordé de Séferis, diplomático y poeta, que dedicó su labor literaria a pedir a los ingleses, de una manera sutil, que impidieran un nuevo desastre como el de Esmirna. Y los ingleses, transmutados por arte de magia en soldados de la ONU, se interpusieron entre los dos ejércitos... Y ahí siguen. Pero la llama del pan-helenismo ha prendido en el joven Tsisipas, a quien quizá un día de estos envíe el poema Helena, en el que el maestro Séferis se lamenta de que los griegos caigan de nuevo en el engaño de los dioses, empeñándose en una guerra cuyo objeto no es más que una ilusión, una túnica vacía, una Helena.

23.5.17

LEMÓNIZ, VIZCAYA

"... Pero hay algo más: un obstáculo ínfimo, un grano de arena que mengua, mengua sin ser capaz de reducirse a la nada. No sé qué tengo que decir o qué tengo que hacer. Este obstáculo se me presenta a veces como un nudo de llanto hundido en alguna articulación de la orquesta que la mantendrá muda hasta deshacerse..."

Extracto de "Estratis el marinero describe a un hombre", de Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña


Maqueta de la central nuclear de Lemóniz en sus abandonadas instalaciones. Imagen encontrada aquí.

12.4.17

LA LUNA HA SURGIDO DEL MAR COMO AFRODITA EN KATO ZAKROS, CRETA


Imagen encontrada aquí.

"... La luna
ha surgido del mar como Afrodita:
ha eclipsado las estrellas de Sagitario, apunta ahora
al corazón de Escorpio y todo lo transforma..."

Fragmento de Helena, de Yorgos Seferis

11.3.16

LAS MULAS DE LARNACA





TRES MULAS

Y cabalgó la reina en la mula prodigiosa de
su marido, el rey Pierre, de nombre Margarita,
y montaba a mujeriegas en la mula prodigiosa
y mandó a su escudero, de nombre Putsurello,
que tuviera él los estribos y, cuando se lo ordenara, 
le moviera la pierna para sentarse a la jineta...

Crónica de Majerás.

En Damasco, una noche desvelado
se me apareció el paso de Ummul Haram,
de la estirpe venerable del Profeta.
Como dinares de plata oía yo las herraduras
y ella, a lomos de su mula parecía cruzar
las colinas de sal hacia Larnaca.
Aguardé apostado en el húmedo ramaje
mientras el fruto mordía del arrayán,
punzaba mis ojos una blancura
quizá de sal, quizá de su fantasma. Y entonces,
un susurro en los arbustos:
"Aquí fue
donde mi bestia se escurrió. Esta piedra
me quebró el resplandeciente cuello
y entregué mi alma triunfante.
De voluntad divina iba yo llena;
no resiste una mula carga así;
no lo olvides y no por ello la reprendas".

Así habló y desapareció. Sin embargo, aún hoy
su mula pace de continuo en mi recuerdo,
como también aquella otra cuyo corazón se detuvo
cuando la descargaron de los dos ataúdes
de los dos hermanos a traición degollados
allí por el verdugo de Bufavento.

Mas, ¿cómo hablar de tan famosa mula? En el lugar
donde cuantos vivían al pie de los castillos
olvidados están como tierra de otro tiempo,
ella sigue volando en alas de la fama:
la ilustre acémila de la reina Leonora.
Los estribos de oro en sus ijares,
sus carnes insaciables en la silla,
aquellos pechos trémulos en su trote,
llenos, como granadas, de muerte.
Y cuando napolitanos, genoveses y lombardos
trajeron a la real mesa
en bandeja de plata, ensangrentada
del rey asesinado la camisa
y se desembarazaron del desdichado Juan,
presumo que relincharía aquella noche,
al margen de la indiferencia de su especie,
igual que aúlla el perro,
enjaezada, con gualdrapas de oro, en el establo,
la mula Margarita.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

7.12.15

FRESCA ADELFA


Imagen encontrada aquí.



Yorgos Seferis



Las adelfas (Nerium oleander) son plantas autóctonas del sur de la península ibérica, que han sido cultivadas con fines ornamentales desde siempre: por sus flores espirales, rosas, blancas, rojas, asalmonadas... ; por su follaje fresco e intensamente verde; y por su resistencia a los rigores estivales. Ahora el parlamento de España y los de otros países, han prohibido su comercialización por razón de su toxicidad; los medios de comunicación, con su habitual artificiosidad, se han hecho eco de la medida; y personas con un conocimiento mediocre de la planta, acatan la ley con entusiasmo.

3.4.15

EXPANSIÓN DEL TERRITORIO DEL ESTADO GRIEGO ENTRE 1832 Y 1947


Imagen encontrada aquí.

No soy amigo de mapas políticos porque su falsa claridad es sólo un pobre reflejo de los acontecimientos. Pero éste puede resultar interesante a quien, como yo, esté interesado en Yorgos Seferis, nacido en Urla, población próxima a Esmirna, en 1900.

Como puede comprobarse, Seferis no nació en el estado griego, y su patria perteneció al mismo durante tan sólo dos años. Un dato más a añadir a la extraordinaria complejidad de aquella realidad.

28.8.14

INCURSIÓN, DE CALIGRAMAS (1941-1942), DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

INCURSIÓN

Los focos barren las estrellas
barren las estrellas
antenas de gigantes cucarachas
o dedos que se juntan
y se cruzan en instantes
de espera o de impaciencia
polícromos puntos suspensivos
oh oh oh oh oh oh
las balas trazadoras.

17-XI-1942.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

...

Con este poema finaliza la compilación que Pedro Bádenas de la Peña hizo de la obra poética de Yorgos Seferis.

27.8.14

CALIGRAMA 5, DE CALIGRAMAS (1941-1942), DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

Las Pirámides
son los senos de la arena
donde mama el cielo
y esta palmera
es el falo del sol
hincado en la soledad absoluta.


15-XI-1942.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

26.8.14

CALIGRAMA 4, DE CALIGRAMAS (1941-1942), DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

Sacaban las flores una voz
los cipreses sacaban una voz
y salió una voz del pozo:
¿por qué los habéis matado?

Octubre 1941.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

ARTESANÍA MAGREBÍ


Yorgos Seferis en El Cairo. Imagen encontrada aquí.


José Luis Perales en Tánger. Imagen encontrada aquí.

25.8.14

EXILIO INSOPORTABLE, DE CALIGRAMAS (1941-1942), DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

EXILIO INSOPORTABLE

Cuando las mujeres sufren
se vuelven insoportables
y las nubes agobian
y las nubes agobian
y las nubes agobian
si no hay lluvia
y surcan el cielo
relámpagos sin trueno.
¿Por qué nos tortura tanto
la tardanza de una lluvia exigua?
Dos golondrinas vuelan alto
en el viento impetuoso
galopa una amazona sin escudo
el rayo le ha abrasado la matriz.
Pienso en los marineros que viajan.

4-X-1941.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

24.8.14

CALIGRAMA 2, DE CALIGRAMAS (1941-1942), DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

¿Qué has perdido, infeliz,
que dejas mojarse
a tus ojos y anegarse
como acuáticas flores
bajo la lluvia?
¿Buscas acaso la mar?
¿o eres acaso, infeliz,
la calma de la mar?


4-X-1941.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

23.8.14

CALIGRAMA 1, DE CALIGRAMAS (1941-1942), DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

Si tocas la lira
tus dedos sangran.
Dios no lo quiere.
Mejor duérmete
a su sombra.
Quizá un sueño 
desgajado
acuda en tu consuelo.
Fíjate sin embargo
cómo tiendes tus trampas.
Si los peces vuelan
no te despiertes,
piensa que son
peces voladores
o las alas de tus cuitas.

4-X-1941.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña