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25.10.18

CRUZAR EL RÍO DE LA PERLA

Acaba de inaugurarse la colosal infraestructura que une Hong Kong y Macau cruzando el estuario del río de la Perla.

Se mantiene viva una larguísima historia de proyectos comerciales, que comenzó en 1554 con el acuerdo logrado entre los portugueses, representados por Leonel de Sousa, y las autoridades cantonesas, para que los primeros, pagando un 10% en concepto de derechos aduaneros, pudieran comerciar libremente en las islas del estuario del río de la Perla.

Imagenes encontradas aquí.



Fotografías tomada, respectivamente, desde Hong Kong, con Macau al fondo, y desde Macau, con Hong Kong al fondo:


28.4.13

A PERPETUIDAD



Artículo del Diccionario enciclopédico EDAF de 1972.

26.4.13

PROYECTO DE PUENTE ENTRE HONG KONG Y MACAU


 



Esta formidable infraestructura cuenta con un ingenioso y sencillo sistema para cobinar la circulación por la derecha de China continental y Macau, con la circulación por la izquierda de Hong-Kong:




Es formidable porque cuenta con puentes, túneles bajo el agua del río Perla, y un "archipiélago" de islas, en una de las cuales se encuentra el peaje-aduana; en otra, una gran estación de autobuses; en otra (ya existente), el aeropuerto de Hong Kong; y en otra, servicios aún no determinados.

Más información aquí.

23.4.13

MACAU


Leonel de Sousa fue el artífice del acuerdo que permitió la fundación de Macau a mediados del siglo XVI.

Los portugueses fueron los primeros europeos en llegar a extremo oriente, donde rápidamente se hicieron con el lucrativo papel de mediadores entre la hermética China y Japón, gracias al fácil acceso que tenían, en el camino desde Europa, a especias como la pimienta.

El viaje entre China y Japón no requería mucho tiempo, pero estaba condicionado por los monzones, que obligaban a prolongadas esperas, para las que se hacía necesario contar con un puerto seguro en el que tuvieran permiso para permanecer.

Los tanteos anteriores de los portugueses a los chinos, no resultaron fructíferos. Entre otras cosas, porque ambas culturas no se entendían mutuamente en absoluto. Si bien particulares portugueses ya comerciaban (y pirateaban) por su cuenta y riesgo, desde hacía tiempo. Pero el Estado quería controlar ese comercio, en la medida de lo posible, para obtener su parte de beneficio.

Lionel de Sousa consiguió permiso de los mandarines cantoneses para comerciar en las islas de la desembocadura del río de las Perlas, a cambio de un 10% del importe de las transacciones.