Mostrando entradas con la etiqueta SILOS HELADO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SILOS HELADO. Mostrar todas las entradas

29.10.09

SILOS HELADO

En otoño era cuando viajábamos siempre. Con los primeros fríos y la luz suave. Aquella noche la pasamos en una pensión sencilla y limpísima. Nos levantamos antes del alba para escuchar la misa en la iglesia del monasterio. La noche heladora había recubierto de hielo el pilón de una fuente. La recuerdo brillando a la luz de la luna. También recuerdo las tinieblas en las que nos movíamos al entrar en la nave.

Los monjes no estimaban el edificio inconcluso de Ventura Rodríguez. Encontraban su neoclasicismo frío en comparación con el románico del claustro. Pero con la luz del día me pareció maravillosa la desnudez de aquellos sillares perfectos de los que no había dos iguales.

Cualquier iglesia de cualquier rincón olvidado de Castilla me producía entonces una fuerte impresión. Sus moles elegantes y austeras se recortaban contra el cielo limpio y pálido del otoño. Al entrar en ellas viajábamos en el tiempo. Todavía no nos habíamos convertido en turistas y nadie mediaba entre nosotros y toda aquella belleza, que sentíamos nuestra. Era como subir al desván de la casa de los abuelos.