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22.3.25

XEREZADE, DE PABLO SEGARRA CHÍAS

Una obra que me parece interesantísima porque incide en que el verdadero y principal atractivo de Xerezade no era su aspecto, sino su voz, portadora de su inteligencia.

(Los nombres Sheherazade, Sheherezade, Sherezade, Sheihrazade, etc., corresponden a transcripciones fonéticas de otras lenguas, como el francés o el inglés. En castellano la X comprende los fonemas /ks/, /j/ y /sh/, siendo este último el que me interesa aquí).

No puedo referenciar esta imagen porque al acceder a su fuente aparece otra obra del pintor.


 

21.3.15

LAS INQUIETUDES DE XANTI ANDÍA



El castellano usó la x para representar tres sonidos:

"cs", de taxi,
"j",  de México,
"sh", de Xanti.

Los dos últimos se perdieron, y la lengua se empobreció, salvo en América, donde aún se conserva el uso de todos ellos.

14.10.14

X ¡ÁNGELUS!, DE PLATERO Y YO, DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

X ¡ÁNGELUS!

Mira, Platero, qué de rosas caen por todas partes: rosas azules, rosas blancas, sin color… Diríase que el cielo se deshace en rosas. Mira cómo se me llenan de rosas la frente, los hombros, las manos… ¿Qué haré yo con tantas rosas?

—¿Sabes tú, quizá, de dónde es esta blanda flora, que yo no sé de dónde es, que enternece, cada día, el paisaje y lo deja dulcemente rosado, blanco y celeste —más rosas, más rosas—, como un cuadro de Fra Angélico, el que pintaba la gloria de rodillas?

De las siete galerías del Paraíso se creyera que tiran rosas a la tierra. Cual en una nevada tibia y vagamente colorida, se quedan las rosas en la torre, en el tejado, en los árboles. Mira: todo lo fuerte se hace, con su adorno, delicado. Más rosas, más rosas, más rosas…

Parece, Platero, mientras suena el Ángelus, que esta vida nuestra pierde su fuerza cotidiana, y que otra fuerza de adentro, más altiva, más constante y más pura, hace que todo, como en surtidores de gracia, suba a las estrellas, que se encienden ya entre las rosas… Más rosas… Tus ojos, que tú no ves, Platero, y que alzas mansamente al cielo, son dos bellas rosas.

17.6.14

X, XI Y XII, DE NOTAS PARA UN POEMA, DE I "DÍAS DE 1945-1951", DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

X

Mares vacíos, barcos vacíos, cabezas incapaces,
almas atrapadas en la tela de la gran araña-


XI

Oíste el grito desgarrado de la aurora:
"Recuerda, padre, el baño donde te asesinaron".
No sólo en la colmena de tumbas llenas de tesoros
sino también aquí en los barrios de cines en vela,
en el parque de la ciudad sumido en la noche,
en Síndagma, delante del Soldado Desconocido:
¿cuántos minutos de silencio vale una vida?
"Recuerda, padre, el baño donde te asesinaron".
Sólo la sangre podrá regar la vida y el ruiseñor,
cuando cante su deseo tras de rejas bien cerradas
(distraído, cabizbajo, pasa por la calle un condenado,
     por todos, a muerte)
para los niños que mañana vendrán a jugar
     con nuevos sonajeros-


XII

A veces brillan colores de figurines teatrales
que apenas recordamos-



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

5.6.14

X, DE SOLSTICIO DE VERANO, DE TRES POEMAS SECRETOS, DE SEFERIS

X

En el instante en que los sueños son realidad
al despuntar el día
vi los labios abrirse
pétalo a pétalo.

Una fina hoz lucía en el cielo.
Temí que los segara.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

30.1.14

X, DE LEYENDA, DE SEFERIS

X

Nuestra tierra es cerrada, todo montañas,
con un cielo bajo por techo día y noche.
No tenemos ríos ni pozos ni manantiales,
sólo algunas cisternas, y vacías, que retumban
     y a las que veneramos.
Un eco estancado y seco, como nuestra soledad,
como nuestro cariño, como nuestros cuerpos.
Nos extraña que hayamos podido antes levantar
nuestras casas, nuestras chozas y majadas.
Y nuestras bodas, las coronas lozanas y los dedos
se tornan enigmas insolubles para el alma.
¿Cómo han nacido y crecido nuestros hijos?

Nuestra tierra es cerrada. La cierran
dos Simplégades negras. En los puertos,
cuando bajamos los domingos a respirar,
vemos iluminarse en el crepúsculo
maderos rotos de viajes inconclusos,
cuerpos que ya no saben cómo amar.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña