
Todos mis viajes suelen ser pequeños. En el de hoy pasé por Amézola (Bilbao), que aunque muy transformado, conserva todavía su antiguo carácter industrial. La villa parecía desperezarse sin mucha prisa.

El día amaneció sin una nube y sin una nube está oscureciendo. Esta foto está tomada en Carranza, valle interior que suele registrar temperaturas más elevadas que la costa. Menos mal que aún era pronto y se podían disfrutar todavía con veintidós grados.

Foto tomada en Zalla, ya a mediodía. Las lagartijas podían estar contentas, porque calentaba de lo lindo... aunque a la sombra se estaba bien. Alguien conversaba del calor de estos días en su pueblo de Portugal, de las noches en vela y de las camas improvisadas en el balcón.