El viento silba por alguna ranura que ha encontrado y que yo sé cuál es; pero le dejo hacer porque me acompaña. La que no permito que pase es el agua, que azota encolerizada los cristales, reclamando el mismo privilegio; tampoco se lo tengo en cuenta porque la conozco y sé que lo hace empujada por malas compañías.

Cementerio de Amorebieta, Vizcaya. 24/01/2006

Ría del Nervión, Bilbao, Vizcaya. 04/02/2006
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