Hoy me ha tocado trabajar a la intemperie. Ha sido como doblar el Cabo de Hornos (a veces me gusta imaginarme como un marino al mando de su barco, escudriñando el horizonte para adivinar un claro en la borrasca). Buscando una dirección equivoqué el camino y metí el coche en un barrizal, del que tuvo que sacarme la grúa; trabajos que resultaron en balde, porque la persona con la que había quedado, no se presentó. Ahora escribo en mi cuarto, seco y con un té humeante al lado.

Zamudio, Vizcaya

Leioa, Vizcaya
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