8.5.07

LA SIESTA



"Bodegón" en una huerta de Bolueta. Bilbao, Vizcaya. (A la sombra de una higuera hay una silla y una mesa, y sobre ésta última, un "mantel" de papel de periódico, un "jarrón" con flores y una naranja).
...

Un apunte “antropo-lógico” a propósito de un comentario de Sánchez Dragó en una entrevista que le hizo "el loco de la colina":

En la entrevista achaca los peores males de la patria al hecho de que estamos "mal dormidos", y dice, entre otras cosas, que a él le gusta acostarse y levantarse con el sol... Evidentemente, simplifica y exagera, pero voy a quedarme con el razonamiento literal.

Si viviéramos en Guinea Ecuatorial, seguramente el comentario sería acertado, pero la cosa se complica un poco si tenemos en cuenta que nos encontramos por encima de los cuarenta grados de latitud. A grosso modo, se puede decir que soportamos ocho horas de diferencia entre el día del solsticio de verano y el del solsticio de invierno, lo que no sería mucho problema si viviéramos en la autarquía, cultivando la tierra y cuidando de dos vacas y unas gallinas. Pero una sociedad más compleja requiere de un orden por encima de estas vicisitudes y se impone “homogeneizar”. Y aquí llega el porqué de la expresión “Spain is different” (nuestra peculiar manera de entender el catolicismo aparte), pues mientras la mayoría de los estados se organiza en función del día más corto, España lo hace en función del día más largo, lo que conlleva una enorme cantidad de insospechadas consecuencias.

Sánchez Dragó tiene razón en afirmar que el horario madrileño (que no español) es desquiciante, pues "exige" una jornada que abarque 16 de las 24 horas del día, cosa que no hay ser humano que soporte, salvo... que se eche una siesta. Porque es precisamente en la siesta donde radica la diferencia entre la forma sabia y la necia de vivir en España (no puedo hablar de otros países, pues no los conozco). Si la lejanía entre el trabajo y el sofá no permite dormir una cabezada, es un problema que genera las “toxinas” de las que habla Sánchez Dragó, y uno de los factores que hacen de la vida en Madrid, o en cualquier otra ciudad grande y mal organizada de este país, una putísima mierda.

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