Las palabras son como granadas de mano: se pronuncian, se sueltan entre dos personas, y estallan produciendo sentimientos imprevisibles. Si no queremos hacer daño, estamos obligados a ser poetas o a callar.
Las palabras son como granadas de mano: se pronuncian, se sueltan entre dos personas, y estallan produciendo sentimientos imprevisibles. Si no queremos hacer daño, estamos obligados a ser poetas o a callar.
Alguna vez esta frase fue dicha en una aula de clase para dar comienzo a una cátedra. Me ha rondado cual mosca, por la cabeza. Ahora la vengo a encontrar aca y quisiera saber quien es el autor original.
2 comentarios:
Muy cierto, aunque tambien hay silencios que atraviezan el pecho generando huecos que no se sueldan ni con un millon de pretextos.
Que estes bien
Las palabras son como granadas de mano: se pronuncian, se sueltan entre dos personas, y estallan produciendo sentimientos imprevisibles. Si no queremos hacer daño, estamos obligados a ser poetas o a callar.
Alguna vez esta frase fue dicha en una aula de clase para dar comienzo a una cátedra. Me ha rondado cual mosca, por la cabeza. Ahora la vengo a encontrar aca y quisiera saber quien es el autor original.
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