Santolina, lavanda, tres San Saturios y tomillo.
Ayer hicimos el notable esfuerzo de llegarnos a Soria (... Soria pura, cabeza de Extremadura). Era una buena tarde de verano y se estaba bien a orillas del ancho Duero.
"... El destino me trajo aquí..." alcancé a oir a unos paseantes, y supuse que hablaban de Machado. Nosotros también aprovechamos esa excusa, aunque no preparamos lecturas ni recorridos (ni siquiera llevé la cámara); sólo caminamos un poco por la ciudad, nos llegamos al río, y con el último sol iluminando San Saturio, antes de recorrer de nuevo los páramos de Piqueras, recogimos una mata de tomillo, unas flores de lavanda y un poco de santolina...
2 comentarios:
muy bonitas las fotos,,, sabes? a veces me da pena no apreciarlos hasta que no las veo aquí por ejemplo,,y es que toda mi vida en castilla acostumbrada a estos paisajes, secos, campos sembrados de trigo, hace que no lo aprecie como belleza sino como costumbre
A mí me pasa lo mismo con "la verdura", jajaja. Sobretodo después de dos semanas sin ver el sol y sin que deje de llover; cuando los tejados cambian del rojo al verde; cuando no entra luz suficiente por la ventana para leer un libro y una modorra infinita se apodera de uno...
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