
Verduras en el balasto...
"Bienvenida.
Tu regreso no sería tan duro si la ciudad a la que llegas participara, en algo, de la blandura de tu lugar de vacaciones. Imaginemos que tuvieras un parque junto a tu casa; un parque frondoso cuidado por los vecinos, con una fuente y un pequeño estanque con carpas en su centro. Imaginemos una biblioteca y una piscina cubierta abiertas al parque, y en el límite del mismo, un huertecito en el que te espera una higuera que tiene ya algunos frutos maduros...
¿Qué distinto, verdad? Ésto no es una fantasía, porque existe el otro lugares. Llevo años preguntándome porqué no en Madrid."
3 comentarios:
La respuesta es muy sencilla, los políticos andan ocupadísimos en inyectar liquidez al sistema financiero, para que los tiburones del parquet sigan sobreviviendo y no pueden desperdiciar fondos en hacer parques y cosas así para tiesos.
Nómada planetario:
Los políticos son una parte importante del problema, pero no la única: la gente hacemos dejación de nuestros derechos y responsabilidades en la comunidad; preferimos que la administración pública haga todo el trabajo.
Pero el asunto es más complejo, pues la estructura del poder está ya establecida y es difícil cambiarla. La ciudad se hizo grande en plena dictadura centralista y no existen escalones intermedios entre persona y estado. Las juntas municipales, por ejemplo, apenas tienen relevancia en la vida pública. Por otra parte, hay mucho movimiento (inmigración, movilidad ligada al trabajo), lo que dificulta que la gente eche raíces y se sienta implicada en los problemas de su entorno más cercano; esto se agrava, además, debido a que nos vemos obligados a recorrer enormes distancias entre el domicilio y el lugar de trabajo, lo que nos deja muy poco tiempo para la vida privada.
El resultado es que la gente se vuelve individualista y pasa de implicarse en los problemas del barrio, que no siente como algo suyo. Si el entorno en el que vive es una mierda, su objetivo será prosperar y “escapar” a un “adosado en la sierra”. Este fenómeno, a gran escala, genera “zonas de ricos” y “zonas de pobres”. La parte antigua, por ejemplo, fue abandonada en su momento por las personas que ostentaban el poder (familia real incluida), que se refugiaron en urbanizaciones de viviendas unifamilares con jardín, primero junto a la Castellana, y después, cada vez más al norte. Si no hubiese existido esa emigración, doy por seguro que la “calidad de vida” de esa parte de la ciudad sería muy superior a la que tiene ahora. Los palacios se arruinaron, desaparecieron los jardines, las estrechas calles se llenaron de coches y las viviendas de gente con pocos recursos, cuya única influencia es su voto, o ni siquiera eso, pues muchos de los inmigrantes son ilegales y prefieren “callar” sus malas condiciones de vida y temen exigir mejores.
La ciudad es así una estructura monolítica durísima en la que las personas nos sentimos zarandeados, impotentes y de resultas de todo ello, encabronados.
Que razón tienes glo
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