10.9.07

ALGO DE CINE



Cartel del ciclo Tarkovski, diseñados por el entonces estudiante de arquitectura, y hoy artista plástico, Fernando Pagola.

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Soy un cinéfilo retirado. Podría decir que en Bilbao no hay buenas salas de cine (cosa cierta, por otra parte, ya que después de disfrutar en Pamplona de la extraordinaria oferta de los Golem, hasta Madrid se queda corta), pero no pasaría de ser una excusa. Simplemente creo que me cansé del espectáculo.

Los directores que más me impactaron fueron los estadounidenses de los años sesenta y setenta. Me dejaron una impresión de mezquindad, de la que no consiguieron recuperarme obras de mejor calidad procedentes de ese país. Por aquella misma época, la televisión pública en España emitía, residualmente (las mañanas de los domingos), cortos alemanes y películas checas de marionetas que me mostraron una alternativa a los muy trillados estereotipos del cine del aquel momento, que la televisión parecía adquirir por sacos (tanda de desastres aéreos; tanda de hazañas bélicas de submarinos de la segunda guerra mundial (con todo su propaganda a cuestas); tanda de amenazas nucleares de la guerra fría...) En cambio, aquellas películas silenciosas, íntimas, lentas, en las que apenas pasaba nada, me abrieron una ventana a la poesía.

Salvo excepciones, me quedo con películas sueltas y no con directores. "El amante" me cautivó, desde el rasgar de la pluma sobre el papel de las primeras imágenes, pasando por la evocación de la sensualidad de un país cálido (que dio después para no pocas películas ambientadas en extremo oriente), hasta su casi explícita sexualidad. Pude disfrutar de "Ran" en un cine desaparecido de Santurce, y me sorprendió su monumentalidad y colorido. De "Rashomón" me gustó la pronunciación de los actores en el original, así como la de Claudia Cardinale en "El gatopardo".

Pero la gran revelación para mí fue Andrei Tarkovski. Asístí al estreno en España de "Sacrificio", película que rodó en el exilio, con el patrocinio de Ingmar Bergman. En aquel ciclo se proyectaron todas sus películas ("La infancia de Iván", Andrei Rubliev", "Solaris", "Stalker"...), y todas las que pude ver, sin excepción, me parecieron de una gran belleza, a pesar de la densidad de sus diálogos y su enorme duración.

2 comentarios:

LA CARICATURA EXISTENCIALISTA dijo...

que genial ese afiche!

no he visto Solaris todavía, pero la veré mañana, y el hecho de saber que la voy a ver, me llena de bastante expectativa, por las cosas que lei de esa película

saludos!

Glo dijo...

Cuidado con las espectativas, jajaja: Tarkowski es un poeta difícil.