Me chifla la clásica, no toda, claro, como en pintura o fotografía, tengo que quedarme con las emociones que se me despiertan. Que no soy una entendida, vaya, que los ojos y los oídos son mis extensiones del corazón, y voy que chuto. Y chutando... chutando... pues resulta que tengo mis debilidades. De Mahler ya hemos hablado, de Brahms también, y podríamos seguir con un larga lista de compositores, pero resulta que llegando a Chopin tengo que pararme en seco. Me gusta todo lo que ha hecho. Todo, todo y todo. Me pasa igual con Mozart. Los dos hacen de mí lo que quieren.
Oye, Glo, supongo que conoces el Concierto para piano, orquesta y Mertxe n. 1 en Mi menor, Op. 11... Ése sí que me deja en las nubes.
A mí me inició un compañero de instituto en la música clásica (eran composiciones (no recuerdo cuáles) para piano, de Beethoven), y salvo raras excepciones, he seguido investigando desde entonces este tipo de música.
Mi empeño creo que comenzó siendo el de "hacerme una idea general" del asunto... (jajajajajajajaja...) Y como un "bulldozer", empecé a estudiar, sistemáticamente, todo lo que caía en mis manos. Pero, con el tiempo, empecé a sentir que, conforme avanzaba en el tiempo, lo que escuchaba me emocionaba más (otros sé que sientieron lo contario: que su emoción crecía conforme se alejaban en el tiempo...) El romanticismo fue "el no va más" en ese sentido, pues su intención estética era, precisamente, la de crear emociones... pero las audiciones en radio 2 de música contemporánea, que normalmente se distanciaba del "deseo de emocionar y agradar", terminaron por ponerme de patitas en la calle del universo romántico, antes de que hubiera podido hincarle el diente al mismísimo Verdi...
Pero claro, yo sólo soy un diminuto grano de arena de esta vasta playa, y no pude, ni quise, eludir el reflujo, y terminé recalando en Ravel, y finalmente, en Shostakovich. Y creo que con él he llegado a un callejón sin salida. O al menos eso dice mi diccionario enciclopédico en un solo volumen: “... último de los grandes compositores rusos”.
Se me olvidó comentar, y es crucial hablando de los románticos, el piano. El piano es el intrumento más completo, el más versátil, el más inteligente que haya sido creado. Me gusta cómo habla, me da igual su tono, me gusta cómo habla...
Yo también soy muy de instrumentos más que de voces, aunque no tengo especial inclinación por ninguno. Quizá con eso ocurra como con los deportes, que "se comprenden", y por tanto gustan, aquellos que se han practicado.
6 comentarios:
Me chifla la clásica, no toda, claro, como en pintura o fotografía, tengo que quedarme con las emociones que se me despiertan. Que no soy una entendida, vaya, que los ojos y los oídos son mis extensiones del corazón, y voy que chuto. Y chutando... chutando... pues resulta que tengo mis debilidades. De Mahler ya hemos hablado, de Brahms también, y podríamos seguir con un larga lista de compositores, pero resulta que llegando a Chopin tengo que pararme en seco. Me gusta todo lo que ha hecho. Todo, todo y todo. Me pasa igual con Mozart. Los dos hacen de mí lo que quieren.
Oye, Glo, supongo que conoces el Concierto para piano, orquesta y Mertxe n. 1 en Mi menor, Op. 11... Ése sí que me deja en las nubes.
A musica clássica é a minha preferida. Transmite-me grande tranquilidade, especialmente Chopin.
Saludo
A mí me inició un compañero de instituto en la música clásica (eran composiciones (no recuerdo cuáles) para piano, de Beethoven), y salvo raras excepciones, he seguido investigando desde entonces este tipo de música.
Mi empeño creo que comenzó siendo el de "hacerme una idea general" del asunto... (jajajajajajajaja...) Y como un "bulldozer", empecé a estudiar, sistemáticamente, todo lo que caía en mis manos. Pero, con el tiempo, empecé a sentir que, conforme avanzaba en el tiempo, lo que escuchaba me emocionaba más (otros sé que sientieron lo contario: que su emoción crecía conforme se alejaban en el tiempo...) El romanticismo fue "el no va más" en ese sentido, pues su intención estética era, precisamente, la de crear emociones... pero las audiciones en radio 2 de música contemporánea, que normalmente se distanciaba del "deseo de emocionar y agradar", terminaron por ponerme de patitas en la calle del universo romántico, antes de que hubiera podido hincarle el diente al mismísimo Verdi...
Pero claro, yo sólo soy un diminuto grano de arena de esta vasta playa, y no pude, ni quise, eludir el reflujo, y terminé recalando en Ravel, y finalmente, en Shostakovich. Y creo que con él he llegado a un callejón sin salida. O al menos eso dice mi diccionario enciclopédico en un solo volumen: “... último de los grandes compositores rusos”.
Muchísimas gracias, Manuela.
Te propongo que incluyas en tu blog alguna pieza de Chopin, que seguro irá muy bien con tus bellas imágenes.
Se me olvidó comentar, y es crucial hablando de los románticos, el piano. El piano es el intrumento más completo, el más versátil, el más inteligente que haya sido creado. Me gusta cómo habla, me da igual su tono, me gusta cómo habla...
Yo también soy muy de instrumentos más que de voces, aunque no tengo especial inclinación por ninguno. Quizá con eso ocurra como con los deportes, que "se comprenden", y por tanto gustan, aquellos que se han practicado.
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