Tercer movimiento.
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Me inició en la música clásica un compañero de instituto, que por entonces era ya miembro del partido comunista y que terminó marchándose a estudiar a Moscú... Eran composiciones (no recuerdo cuáles) para piano, de Beethoven. Desde entonces he frecuentado sólo esporádicamente otro tipo de música.
Mi empeño creo que comenzó siendo el de "hacerme una idea general" del asunto... (jajaja) Y como un "bulldozer", empecé a estudiar, sistemáticamente, todo lo que caía en mis manos. Pero, con el tiempo, empecé a sentir que, conforme avanzaba en el tiempo, lo que escuchaba me interesaba más (otros sé que sintieron lo contrario: que su interés crecía conforme se alejaban en el tiempo...) El romanticismo fue "el no va más", pues su intención estética era, precisamente, la de ligar música y emoción... pero las audiciones (radiofónicas) de música contemporánea, que normalmente se distanciaban del "deseo de emocionar y agradar", terminaron por ponerme de patitas en la calle del universo romántico, antes de que hubiera podido hincarle el diente a Verdi... sin cuya música me he quedado hasta el día de hoy, aunque también he de decir que nunca me sentí demasiado atraído por el concurso de la voz, y eso me hizo llegar tarde a la ópera.
Finalmente, como sólo soy un diminuto grano de arena de esta vasta playa, no pude (ni quise), eludir el reflujo, y terminé recalando en Ravel, y finalmente, en Shostakovich. Y creo que con él he llegado a un callejón sin salida... O al menos eso dice mi diccionario enciclopédico en un solo volumen: “... último de los grandes compositores rusos...”
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