Uno de los recuerdos más agradables es el de los viajes que me llevaron más allá de la Cordillera Cantábrica, a otras primaveras desconocidas y aromáticas. En aquellos viajes me fueron presentados el tomillo, la jara, la lavanda, el naranjo... Y no es que aquí no hubiera de esas plantas (los vecinos de mi tía, de Ronda, tenían abundantes plantas de hojas, flores y tallos aromáticos en el patio de su casita encalada...), sino que no olían con aquella intensidad, pues la temperatura suave y la lluvia constante desvanecen sus gratos efluvios.
Ahora, si descubro en un jardín, un talud o una solana, alguna de estas plantas, me acerco a tocarla y a olerla para disfrutar.
mms://audio.bl.uk/media/wildlife/blackbird.wma (Canto del tordo).
2 comentarios:
Leer tomillo, jara, lavanda, naranjo en un momento me ha traído a Lorca y a Juan Ramón, me ha traído esa Andalucía luminosa y aromática. Vengo del blog del Nómada, pletórica de esencias, porque también le ha dado por las plantas. Ha cundido la noche. Me siento bien.
Buenas noches, Glo, y gracias por ese texto tan refrescante.
Gracias a ti por tu visita, que es siempre motivo de alegría para mí.
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