"Cuando Lydia Delectorskaya fue contratada como ayudante de Henri Matisse, no había oído nunca hablar de aquel pintor francés. Durante seis meses estuvo pasándole las herramientas que pedía, como si fuera la enfermera anónima de un cirujano. Concluido el gigantesco mural La danza, se fue. Meses después -en octubre de 1933- se la requirió como enfermera y acompañante de la señora Matisse. Y se instaló en la casa.
Lydia no esperaba nada del famoso artista. Tal y como dijo más tarde: «Yo no era su tipo», haciendo referencia a la larga lista de bellezas mediterráneas de cabello oscuro que había pintado desde 1916. Lydia era alta, muy erguida, con el pelo rubio, piel blanca y ojos azules. Además era muy seria.
Había nacido en Tomsk, Siberia, hija de un ilustre pediatra ruso, y fue testigo de la guerra entre rusos blancos y bolcheviques. A partir de 1934, Lydia empezó a hacerse indispensable para Matisse, como modelo y como secretaria. Se encargó de su estudio y de conservar en perfecto estado los archivos y las notas sobre sus métodos de trabajo. A la señora Matisse no le gustaba esta relación, y abandonó el piso de Niza en 1939 para no volver jamás.
Lydia sirvió de inspiración al maestro en Muchacha con blusa azul, Desnudo rosa, Dama de azul, El sueño, La blusa rumana, Los ojos azules y Naturaleza muerta con figura durmiente. Se encargó también de supervisar la realización de los grandes trabajos en papel pintado y recortado de los últimos años de Matisse. Y cuando era necesario restaurarlos, algo bastante habitual, se acudía a ella, aunque siempre quiso permanecer en el anonimato.
Era una persona totalmente desinteresada. Todas las obras que Matisse le regaló las donó al Hermitage o al Museo Pushkin de Moscú. A la muerte de Matisse, vivió muy humildemente en un pequeño piso de París que decoró con carteles del pintor. De forma anónima contribuyó a conservar la memoria del artista, participando en publicaciones especializadas y exposiciones. Publicó dos libros, Con aparente facilidad (1986) y Contra viento y marea (1996), que ofrecen una valiosa información de lo que ocurría en el estudio de Matisse.
El 1 de noviembre de 1954, el pintor sufrió una embolia cerebral. Los médicos le dijeron a ella que era el fin, pero el pintor nunca supo lo grave de su dolencia.
A la mañana siguiente, Lydia le dijo: «Cualquier otro día me hubieras pedido papel y lápiz». «Dame papel y lápiz», contestó el artista, e hizo cuatro esbozos. Cuando estaba con el último, dijo: «Es muy bueno». Fueron las últimas palabras que ella le escuchó.
Lydia Delectorskaya, modelo y secretaria de Matisse, nacida en 1910, falleció el 16 de marzo de 1998."
Rosamond BernierEl "vals lírico" de Dimitri Shostakovich suena en el encabezamiento.
4 comentarios:
Había leído algo sobre esta historia, pero no lo recordaba. Me ha parecido muy interesante. Me gusta Matisse.
Descubrí a Matisse de la mano de un amigo pintor, que me mostró su obra en el catálogo de una gran retrospectiva que le hicieron hace unos años. A pesar de no ser yo hombre de color, me causaron gran impresión, tanto las imágenes del catálogo como los comentarios de mi colega (de profesión, porque yo no me considero pintor, aunque a veces pinte).
Echo de menos las veladas con aquel hombre y sus opiniones, que tanto me gustaba escuchar.
Y es que el arte es una verdadera fuente de placer para mí.
Un saludo.
Bonito e interesante este post, Glo. La influencia de algunas mujeres en las obras de pintores es un tema que siempre me ha tentado.
Hola, juan luis:
Gracias por tu comentario.
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