
Esta mañana me llegué a Laredo. Estuve observando un grupo de gorriones que picoteaba las semillas de los plumeros de hierba de la pampa, que forma ya extensos carrizales cerca de la playa de la Salve.
Parece positivo que al menos sirvan de alimento a la fauna local.

Por cierto, que no se aprecian los "intentos" que la administración pública dice estar realizando para combatir la propagación de esta especie invasora.
...
Había una gran calma.




Parece positivo que al menos sirvan de alimento a la fauna local.

Por cierto, que no se aprecian los "intentos" que la administración pública dice estar realizando para combatir la propagación de esta especie invasora.
...
Había una gran calma.




4 comentarios:
una gran calma... que se refleja en estas magníficas fotos.
Gracias, Juan Luis.
:)
Todas de una belleza muy sugerente. Qué contraste en la primera. Esa vegetación como de lana, que parece que va a hundirse bajo el peso del pajarito...
La quinta me ha recordado un paisaje de la infancia. Un camino muy similar que tomaba la chavalería de mi época cuando subíamos a por manzanas a Versalles, que no es lo que parece, obviamente, es, era, un caserío doble: Versalles-txiki y Versalles-haundi.
Esos suaves y bellos plumeros fueron los que encandilaron a quienes los importaron... Ahora hay que hacerse a su presencia y aceptarlos como parte de un paisaje que ya nunca volverá a ser el mismo.
Respecto a la última foto, hay quienes reivindicamos que lugares como ese sigan existiendo permanentemente con ese aspecto. Porque hay un extraño "horror vacui", no sólo especulativo, que empuja a que la sociedad considere "feo" y "efímero" un espacio con ese aspecto. Esos lugares "intermedios" son necesarios para poder realizar en ellos todas las actividades que no se pueden llevar a cabo en los demás. Porque, ¿dónde se quema una hoguera de San Juan?, por ejemplo...
Publicar un comentario