
Tremendo cambio de tiempo, que ha pasado de un veraniego cielo raso, a una bruma tenebrosa que despide ráfagas de lluvia menuda y abundante.
También a mí me cambiaron la primera visita de la tarde a Górliz, y resultó que el camino más corto entre esa localidad y Bakio pasa junto al enorme cadáver de la central nuclear de Lemóniz; ese sarcófago en el que, seguramente por suerte para la salud de quienes vivimos cerca, se pudre una enorme inversión. Todo estaba casi a punto, a falta del primer tramo de cables de alta tensión y el combustible nuclear, que nunca llegó.

Hasta hace unos pocos años todavía no se podían detener los vehículos en este tramo de carretera. La guardia civil tenía puestos de vigilancia y sendos carteles a la entrada del pequeño valle lo advertían.
Eso esperaba encontrar, pero para mi sorpresa ya no hay vigilancia alguna, así que pude tomar estas fotografías de las instalaciones abandonadas y devoradas por la vegetación, la humedad y el salitre.
1 comentario:
Una vez, hace la tira de años, estuve en Lemóniz. Eran tiempos turbulentos, Lemóniz daba sus primeros vagidos. Luego todo se terminó de la noche a la mañana. Respiramos hondamente.
Las fotos, hermosas como siempre, Glo.
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