10.12.08

DEUSTO



Podemos darnos con un canto en los dientes porque hoy hemos podido disfrutar un poco del cielo.



Sobre la lechosidad azulada que nos oculta el abismo, se recortaban las ramas desnudas



y las ramas a punto de desnudarse, de los avellanos turcos (Corylus colurna).



Incluso salió un sol que este edificio industrial parece reflejar con asombro.

Deusto estaba animado, con su ambiente campechano de siempre. Apenas me asomé a la ría, cuyo cauce señalaban los blanquísimos mástiles sin velas de un barco belga atracado junto al museo marítimo.

5 comentarios:

Lena yau dijo...

Qué lindo es un edificio asombrado!

Venir a verte siempre me relaja!

Me voy con :) sonrisa enorme!

Glo dijo...

... y con este fuerte abrazo.

Mertxe dijo...

Algún día me daré un garbeo por Deusto...

Mertxe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Glo dijo...

Deusto ya no tiene tomates, pero queda su ribera ancha y larga, buena para pasear.

Un gran abrazo, Mertxe.