Cuando yo era pequeña allá por el neolítico, los padres acostumbraban a llevarnos al circo. Siempre había alguno por Donosti para estas fechas, pero no sé por qué, el circo nunca terminó de gustarme. Aquellos miserables animalitos obligados a realizar todsas a ridiculeces imaginables, aquellas fieras sometidas a la fiera del domador... En fin, una debía ser bastante rarita de cria si aplicamos los baremos al uso sobre este tipo de espectáculos.
Quizá aunque no te sirva de consuelo, sí lo haga como referencia saber que a mí tampoco me gustaba el circo de niño. Y creo que por las mismas razones que a ti.
2 comentarios:
Cuando yo era pequeña allá por el neolítico, los padres acostumbraban a llevarnos al circo. Siempre había alguno por Donosti para estas fechas, pero no sé por qué, el circo nunca terminó de gustarme. Aquellos miserables animalitos obligados a realizar todsas a ridiculeces imaginables, aquellas fieras sometidas a la fiera del domador... En fin, una debía ser bastante rarita de cria si aplicamos los baremos al uso sobre este tipo de espectáculos.
Voy subiendo...
Quizá aunque no te sirva de consuelo, sí lo haga como referencia saber que a mí tampoco me gustaba el circo de niño. Y creo que por las mismas razones que a ti.
Publicar un comentario