Hoy no ha cesado de llover. Con más o menos fuerza, sigue cayendo agua pura de un cielo en el que no se distingue forma alguna, y del que apenas llega luz. Gotas grandes y pequeñas, que cruzan veloces ante nuestra mirada, dejando rastros diagonales.
El agua se lleva el polvo y los aromas de la plantas, y al caer con suavidad, empapa la tierra y la vuelve blanda. Las partes sombrías se cubren de verde musgo, y todo lo demás adquiere un color negruzco. El horizonte, el paisaje, desaparecen oculto tras la espesa cortina de agua. No hay niebla, rastro de sol, ni claroscuros en las nubes; tampoco hace frío ni calor... el único suceso es que llueve en la penumbra.
Y así puede pasarse uno, dos, tres días, una semana, o incluso varios meses enteros. Y cuando el sol es solamente un vago recuerdo y nos preguntamos de qué puede servir tanta agua, un día deja de llover y aparece un inesperado sol, que muestra todo cubierto de una fina película brillante, como recién emergido.
El agua se lleva el polvo y los aromas de la plantas, y al caer con suavidad, empapa la tierra y la vuelve blanda. Las partes sombrías se cubren de verde musgo, y todo lo demás adquiere un color negruzco. El horizonte, el paisaje, desaparecen oculto tras la espesa cortina de agua. No hay niebla, rastro de sol, ni claroscuros en las nubes; tampoco hace frío ni calor... el único suceso es que llueve en la penumbra.
Y así puede pasarse uno, dos, tres días, una semana, o incluso varios meses enteros. Y cuando el sol es solamente un vago recuerdo y nos preguntamos de qué puede servir tanta agua, un día deja de llover y aparece un inesperado sol, que muestra todo cubierto de una fina película brillante, como recién emergido.
"La catedral sumergida", de Claude Debussy.
2 comentarios:
Mientras te leía he vuelto a las imágenes que ha puesto Juan Luis en 'Mañana oscura'. Salvo el color no tienen mucho que ver con tu artículo, la geografía del cielo que describes es diametralmente opuesta a la que aparece en esas fotografías, con esas apabullantes montañas de vapor flotando sobre el mar... Pero el color, ya te digo, el color desde luego que sí. He imaginado tu mar igual que este mar de Juan Luis, tan sorprendentemente tranquilo, y el tuyo simplemente tranquilo, como una prolongación de ese cielo sin fisuras.
Sigo subiendo...
Las fotos de Juan Luis son estupendas. Una "rara avis" en la monotonía gris de este clima.
Hoy es el primer día que no llueve, pero el sol no quiere hacer acto de presencia.
Un gran abrazo, Mertxe.
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