
Errigoiti, cerca de Gernika. Antes de ponerme a trabajar doy una vuelta por la minúscula población en busca de datos, y tomo fotos de lo que me parece más interesante. Como siempre.

De vuelta a la plaza me aborda un hombre, se presenta como el alcalde, y me pregunta porqué estoy sacando fotos.

"Por placer" fue mi respuesta, seguida de la consideración de que, como cualquier turista, yo también tengo derecho a sacar fotos en la calle.

Nos alejamos, cada uno en una dirección.

No puedo dar información, y menos en un pueblo pequeño, del objeto de mi trabajo, pues comprometo a la persona que me lo encarga.

Entro finalmente en el edificio al que me dirigía, y a media labor aparecen dos ertzaiñas (policías) preguntando por mí.

Les habían llamado porque no gustaba mi presencia por allí.

Como era evidente que estaba trabajando y en qué estaba trabajando, fueron amables, me devolvieron pronto el carnet de identidad (previas comprobaciones por radio) y se marcharon.
Y por si queda alguna duda de la psicología del personal, el mío fue el único miedo que hubo en todo este desagradable suceso.
9 comentarios:
ohhhh
Susto.
Sentí escalofríos.
Mi pobre Glo...
:(
Te abrazo.
Gracias por el abrazo,Lena. Te devuelvo uno igual de cálido.
Cualquiera se va a vivir a Errigoiti para desestresarse de la urbe!! Hace un par de años estuve pensando que me gustaría vivir en un pueblo pequeño, desde luego que no todos los pueblos son tan "acogedores", pero creo que a veces los urbanitas tendemos a idealizar la vida de los pueblitos...
Si tienes en mente vivir en una población pequeña, no te aconsejo que lo hagas de forma permanente. Una pequeña vivienda para los fines de semana y los meses de verano es más que suficiente.
Creo que es muy conveniente tener en cuenta el dicho popular "pueblo pequeño, infierno grande". La ciudad proporciona una libertad de la que no solemos darnos cuenta.
El concepto de libertad aquí es tan "elevado" que no incluye minucias como la libre circulación. Es otra cosa.
Menos mal que llevabas el carnet de identidad...
Por cierto, el alcalde es del PNV.
Saludos.
Por desgracia no hay sociedad que se libre de tener miembros fanáticos y cerriles. Pío Baroja clasificaba a los de su tiempo como "braquicéfalos".
Qué historia, Glo... Han pasado seis años y medio desde que me fui y muchos más desde que andaba por dándome garbeos por esa tierra nuestra tan desconocida. Nunca me pasó nada semejante. Han debido de cambiar muchas cosas porque, leyéndote, también me he sentido el pellizco del miedo.
Voy a ver si puedo seguir subiendo porque tengo el ordenata 'ingresado' y me estoy sirviendo del viejo, un trasto esclerótico que está en las últimas y de clic a clic pueden pasar decenios.
En realidad no creo que haya cambiado demasiado. Lo que pasa es que me muevo mucho y uno termina por encontrarse de todo.
Un enorme abrazo, Mertxe.
Demonios, yo vivo en Errigoiti. Concretamente en la casa de la foto 5. No imaginaba que se dispensaran tan cálidas bienvenidas a los visitantes. Aunque bien pensado tampoco me extraña. Llevo 4 años aquí y hay gran parte de razón en los comentarios anteriores cuando dicen que no se debe mitificar el supuesto encanto de los pueblos enanos. Al menos aquí abundan las rencillas inmemoriales y nunca sabes cuando vas a meter la pata. Me gusta el sitio, no la gente que cada vez me disgusta más. Diríamos que tienen un sentido liberal de la convivencia ... siempre a su favor. Por ejemplo, acabo de cambiar 8 ventanas de la casa porque estaban hechas polvo. Restauración completa con cristales wapos currada por el menda y un amigo. El casero pagó 900 euros por las 8 ventanas. Evidentemente para casi cualquiera está claro que yo pagué bastante más de la mitad empleando además mi tiempo. Ahora se ha averiado la calefacción y se niega a repararla aduciendo que "quizás mejor sería que me fuese a otro sitio más a mi gusto". Así como suena. Nos veremos en el juzgado, es la cuarta vez que muestra su lado falso y avaricioso en los últimos dos años. Más que suficiente.
Errigoiti ..., con lo que me gusta su entorno comienzo a pensar que lo olvidaré pronto.
Publicar un comentario