11.1.09

LA LAGARTERA



Monumental escultura



de Francisco Toledo,



llamado el oaxaqueño,



para un parque público de la ciudad mexicana de Monterrey.

4 comentarios:

Mertxe dijo...

Estremecedor... (Aunque es posible que yo ande pelín sensiblera.)

Un saludito mediterráneo y con mucha luz todavía.

Glo dijo...

Francisco Toledo gusta de apoyarse en la representación de animales: chapulines, sapos, serpientes, burros... junto a figuras humanas, y otros motivos como las calaveras y los esqueletos. Todos ellos aparecen normalmente esquematizados y formando parte de composiciones geométricas, de manera que sus obras están a medio camino entre la figuración y la abstracción.

Ésta que incluyo en la entrada de hoy, creo que es su primera obra escultórica de grandes dimensiones. Me gusta menos por los motivos animales y geométricos (quizá un tanto rígidos) que por haberse apoyado en el "apilamiento" de piezas cerámicas que recuerdo haber visto en otros artistas mexicanos como el arquitecto Luis Barragán (aunque en este caso no se trata exactamente de cerámica, sino de un conglomerado de arena, yeso y resinas).

Un abrazo.

Mertxe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mertxe dijo...

Calaveras, esqueletos... Te confieso que desde el momento en que vi estas imágenes tuve presente un pasaje muy concreto de 'El laberinto de la soledad' de Octavio Paz. Permíteme que te copie unas líneas:

"Por otra parte, la muerte nos venga de la vida, la desnuda de todas sus vanidades y pretensiones y la convierte en lo que es: unos huesos mondos y una mueca espantable. En un mundo cerrado y sin salida, en donde todo es muerte, lo único valioso es la muerte. Pero afirmamos algo negativo. Calaveras de azúcar o de papel de China, esqueletos coloridos de fuegos de artificio, nuestras representaciones populares son siempre burla de la vida, afirmación de la nadería e insignificancia de la humana existencia..."

Calaveras, calaveras de azúcar o de cerámica. Burla. Y de las más amargas. Fanfarronada, como dice Octavio Paz. Estas esculturas, como los dulces o muñecos que se confeccionan para las fiestas, siguen encerrando una pregunta insoslayable. Sigo y termino la cita: "¿qué es la muerte? Nos hemos inventado una nueva respuesta [...]: ¿qué me importa la muerte, si no me importa la vida?"