Comenté en una entrada anterior que era mi primera lectura de Charlotte Bronte, pero la verdad es que, a pesar de ello, no soy del todo ajeno al universo romántico. Pío Baroja fue un autor que me tuvo ocupado bastante tiempo, y aunque no sé si es correcto encasillarle en el romanticismo, creo que sus novelas participan en muchos aspectos de esa estética. En aquellas obras suyas ambientadas en paisajes que conoce, es en las que más se aproxima a lo que entiendo es la estructura de una novela romántica y sus contenidos: descripciones de paisajes en los que el ser humano se muestra insignificante frente a una naturaleza violenta; mezcla de diálogo, descripciones, poesía... de una manera en apariencia desordenada; sus personajes femeninos se miden en completa igualdad de carácter con los masculinos; es muy frecuente que sus obras se ambienten en lugares de Gran Bretaña o Irlanda, probablemente inspirándose en lecturas o en la contemplación de grabados de autores ingleses, aunque cuanto más se aleja de aquello que conoce, más artificiosas y sintéticas se vuelven sus descripciones del paisaje... Y no hay que olvidar su gusto por las aventuras, que a veces se desarrollan en lugares exóticos.
Una ventaja indudable para mí del donostiarra sobre otros autores es que escribe en castellano, dando a la lectura una agilidad endiablada, que yo siempre he creído tiene que ver con la manera de hablar en euskera (de uno de sus personajes nos dice: "... no creo que la Iñure llegase a decir dos palabras seguidas en castellano; pero, en cambio, se expresaba en vascuence con una rapidez vertiginosa, en tono de persona que reza...") Eso permite que su obra me haya sido muy accesible, pues aunque la edición no fuera muy lujosa, era difícil que traicionara el original.
Seguramente sea el escritor con cuya obra más he disfrutado, y que más me ha emocionado, lo que supongo puede considerarse también un logro coherente con el romanticismo.

Grabado de Ricardo Baroja.

"La herida", de "Las inquietudes de Xanti Andía".
6 comentarios:
No recuerdo haber leído obras de este autor, me llama la atención lo de hablar euskera con rapidez, sin ánimo de criticar a quienes los he oído, no me ha parecido que lo hicieran con soltura, tal vez porque aprendieron el euskera batua ya de mayores en las ikastolas, da la sensación de un exceso de pausas para poder hilvanar las frases.
Seguro que quienes dominen cualquier variante de euskera desde pequeños no tendrán ese problema, como los habitantes del valle de Irati. Es una hipótesis que aventuro.
Saludos.
En el pueblo de mi padre, en Campoo, también hablan en castellano muy rápidamente, así que deduzco que eso de la velocidad en el hablar va por zonas.
Una de las cosas que más me han atraído de Baroja es ese constante dialogar de sus personajes. Por burdos que sean siempre están hablando y hablando de la tierra y del cielo, no se dejan ningún tema por tocar. Tengo una palabras suyas en las que confiesa que, de pequeño, se saltaba las descripciones de los libros que leía, e iba rectamente a por el diálogo y la aventura.
Dicen que se desdoblaba en todos sus personajes, de una manera evidente, contundente, quizás, pienso yo, para resarcirse de una vida tan plana como fue la suya, sin grandes acontecimientos.
Glo, me voy leer 'Las inquietudes de Santi Andía', creo que tienes un enlace por ahí...
"De la rosa romántica, en la nieve,
él ha visto caer la última hoja."
-dijo Antonio Machado.
Gracias, Juan Luis:
Los versos de Antonio Machado sitúan estéticamente al escritor y aclaran mis dudas.
Muchísimas gracias.
Hola, Mertxe:
Tuve un enlace a esa novela, es cierto, pero lo quité huyendo del abigarramiento.
Me alegra que precisamente tú te animes a leer "las inquietudes", porque nadie mejor para comperder esa obra que quienes hemos nacido a orillas del Cantábrico.
Un abrazo.
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