Las villas racionalistas de Le Corbusier son sencillas en lo que a construcción se refiere, pero muy interesantes en cuanto a lenguaje, y más concretamente en cuanto a proporciones. El racionalismo, atractivo y fácil de aprender, tuvo en el suizo uno de los mayores impulsores. Por desgracia, en estas latitudes sus edificios no soportan bien el paso del tiempo. Exigen muchos cuidados.
A pesar de esto, hay un constante renacer de este lenguaje de vocación universal, pero el resultado es siempre caro y aparece muy matizado por las exigencias climáticas. En cambio, en los lugares más cálidos y soleados, tuvo y tiene su circunstancia más propicia.
A pesar de esto, hay un constante renacer de este lenguaje de vocación universal, pero el resultado es siempre caro y aparece muy matizado por las exigencias climáticas. En cambio, en los lugares más cálidos y soleados, tuvo y tiene su circunstancia más propicia.



2 comentarios:
Mi ojo lego es lo único que puede seguirte en tus exposiciones. Y mi ojo lego capta fríos desnudos. Por cierto, la fotografía en color me recuerda la entra, por Behobia, a Hendaya.
(Desciendo...)
Un buen edificio racionalista y un buen poema creo que se parecen mucho: el soporte más austero (una superficie blanca con algunas líneas negras sobre ella) provoca la mayor emoción.
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