Sigo con Inmanuel Kant. Por una parte, con su pensamiento, y por otra, con sus circunstancias familiar y geográfica especialmente desfavorables, de lo que resulta un contraste sorprendente que caracteriza a este filósofo.
Hoy he leído que, en efecto, los pocos alemanes no evacuados en la segunda guerra mundial, fueron expulsados del territorio para su "rusificación". También se demolieron edificios históricos, y se levantaron otros en su lugar, así como estatuas de personajes de la historia de Rusia. Esto me ha recordado dos sucesos próximos. Uno, la visita de Dolores Ibarruri a Gallarta después de su exilio; experiencia al parecer decepcionante para ella, pues el lugar en el que había estado su casa había desaparecido devorado por una enorme mina a cielo abierto. Otro es el cambio de topónimos en mi entorno próximo, llevado a cabo por la administración pública local, y que junto al cambio de moneda son los sucesos que más "desubicado" me han dejado; los que me han hecho más evidente lo que significa la vejez. Ya me han advertido que no utilice el topónimo Santurce por el riesgo de que eso moleste a la jerarquía nacionalista vasca. No queda más remedio que ceder y hacer uso de la ironía como consuelo. Y que nadie piense que "fuera" las cosas son mejores. En muchos aspectos, una línea fronteriza no es una separación, sino un eje de simetría.
Hoy he leído que, en efecto, los pocos alemanes no evacuados en la segunda guerra mundial, fueron expulsados del territorio para su "rusificación". También se demolieron edificios históricos, y se levantaron otros en su lugar, así como estatuas de personajes de la historia de Rusia. Esto me ha recordado dos sucesos próximos. Uno, la visita de Dolores Ibarruri a Gallarta después de su exilio; experiencia al parecer decepcionante para ella, pues el lugar en el que había estado su casa había desaparecido devorado por una enorme mina a cielo abierto. Otro es el cambio de topónimos en mi entorno próximo, llevado a cabo por la administración pública local, y que junto al cambio de moneda son los sucesos que más "desubicado" me han dejado; los que me han hecho más evidente lo que significa la vejez. Ya me han advertido que no utilice el topónimo Santurce por el riesgo de que eso moleste a la jerarquía nacionalista vasca. No queda más remedio que ceder y hacer uso de la ironía como consuelo. Y que nadie piense que "fuera" las cosas son mejores. En muchos aspectos, una línea fronteriza no es una separación, sino un eje de simetría.
1 comentario:
Sí, tienes razón. A muchos nos pasa que hemos perdido la orientación. Queremos entender para comprender, pero son tantas las cosas nuevas que se nos van acumulando, tanta la contradicción, la intolerancia, la estupidez, que llega el momento en que te miras al espejo y dices, bueno, la edad me salva, la edad me hace un poco libre, y paso, paso de esto y de lo otro. Lo que ocurre, es que soltar tanto lastre no nos hace más ligeros, todo lo contrario, nos conduce a la deriva. Por ahí nos ganan los imbéciles, por el desarmado flanco de nuestra conciencia.
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