Recuerda el baño donde te mataron.
Me he despertado con esta cabeza de mármol en las manos
que me cansa los codos y no sé dónde apoyarla.
Entraba ella en el sueño a medida que yo salía
así quedó unida nuestra vida y muy difícil será volver
a separarla.
Miro sus ojos: ni abiertos ni cerrados,
hablo a su boca que sin cesar trata de hablar
sostengo las mejillas que horadan la piel.
No puedo más.
Mis manos se pierden y se me acercan
mutiladas.
Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña
No hay comentarios:
Publicar un comentario