El arte contemporáneo ofrece resistencia al entendimiento de la misma manera que la filosofía ofrece resistencia al entendimiento.
Cuando me encuentro ante una obra de arte contemporáneo no pienso en comprarlo, ni pienso en promocionarlo. Solamente lo observo, intento entenderlo e intento disfrutarlo. Dejo mi juicio en suspenso. Muchas veces entiendo una obra más tarde, mucho más tarde. Y si la obra no me toca, simplemente, la olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario