6.6.26

LO QUE ME DICEN LAS PIEDRAS: TEMPLO FUNERARIO DE LA REINA HATSHEPSUT


Fotografía encontrada aquí.


Existen fotografías aéreas del conjunto, pero las tomadas por personas a pie entiendo que son las más relevantes.

El conjunto parece haber tenido varias funciones: templo funerario y monasterio. La secuencia de usos y abandonos ha desembocado en el uso estable actual de lugar turístico, que coincide en aspectos con su primerísimo uso ceremonial: los turistas realizan su visita de manera idéntica a la de la comitiva fúnebre de la reina. Incluso existe un sentimiento reverencial.

El templo y el lugar en el que se encuentra son del mismo material, del mismo color. El lugar aparece inalterado y poderosamente vertical, mientras el templo se extiende en horizontal, generando un contraste.

El templo impone una secuencia de llegada (de abajo arriba), y el edificio completo se estructura conforme a esa secuencia. Así, idealmente, parece haber sólo dos columnatas: la inferior, en la base de la plataforma de ceremonias, y la superior, correspondiente al templo y que le sirve de pórtico previo. Pero desde el pie de la rampa inferior no podría verse la columnata superior, y quien concibió el edificio (el arquitecto Senenmut), pareció entender que en todo momento debían estar presentes ambas. Así que dobló y superpuso la columnata superior. Una vez que el visitante accede a la enorme plataforma, después de subir la primera rampa, vuelve a tener ante sí dos columnatas y una rampa, lo que produce una ambigüedad en la percepción del conjunto: el escenario resulta ser el mismo desde la base de la primera rampa y desde la base de la segunda rampa.


Fotografía encontrada aquí.



Fotografía encontrada aquí.


Que el conjunto fue concebido exclusivamente para el solemne momento del enterramiento de la reina parece ser lo que motiva la supeditación de las columnatas a las rampas. 

Este templo también adopta ese sorprendente intercambio, propio de la arquitectura egipcia, entre las pilastras, que se sitúan en el exterior, y las columnas, detalladamente esculpidas, que se sitúan en el interior, a la sombra. Para esto quizá debamos remitirnos a la potencia del lugar, al vigor de la naturaleza en su derredor... Aunque quizá es más acertado achacarlo a la voluntad de hacer de cualquier templo un hipogeo. Ese construir la montaña en su derredor que tiene en las pirámides su expresión literal.

...


En este texto se habla de Senenmut, arquitecto del templo:

"... El reinado de Hatshepsut tuvo su cima durante los años 15º y 16º, y a partir de entonces comenzaría a declinar. Esto se debió a la pérdida de sus principales apoyos: su hija y heredera, Neferura, y poco después a Hapuseneb y al propio Senenmut.

Sin embargo, los hechos parecen haber quedado finalmente establecidos del siguiente modo: parece que la memoria de Senenmut no fue atacada en modo alguno por Tutmosis III hasta el año 42, momento en el que es muy probable que se produjera la destrucción de su sarcófago, depositado en la capilla de su tumba en Sheij Abd El Gurnah (TT71). Los daños sufridos por alguno de sus monumentos deben datarse en el reinado de ese faraón, pero también pudieron haber sido producidos por la acción de otros funcionarios resentidos contra la reina y su Arquitecto Jefe. Por el contrario, los ataques más graves provocados a su tumba de Sheij Abd El Gurnah, son atribuibles al periodo de la revolución del rey herético Akenatón, lo que sucedió unos ciento treinta años más tarde.

Sin embargo, hay constancia de que los reyes de la dinastía XIX rehabilitaron el nombre de Senenmut allí donde había sido objeto de persecución por los seguidores de Atón, aunque su memoria fue suprimida en los lugares donde constaba unido a la reina Hatshepsut, a la cual estos reyes de las dinastías XIX y XX nunca reconocieron como soberana legítima de Egipto. Así las cosas, es verosímil que primero muriese Neferura; algo después, Senenmut, ya anciano, y, a continuación, la propia reina Hatshepsut.

Senenmut se hizo construir una tumba en la colina de Sheij Abd El Gurnah (TT71) y un hipogeo/cenotafio para sus vasos canopos en las proximidades del Dyeser-Dyeseru de Hatshepsut en Deir el-Bahari (DB353). Su momia se encuentra en paradero desconocido, aunque quizás pudiera ser identificada como la momia conservada en el Museo Egipcio del Cairo, conocida como Hombre desconocido C, (CG61067).[2]

Sin embargo, la fidelidad y la influencia que tuvo Senenmut sobre su reina, la reina-faraón más especial y más conocida de la historia egipcia, ha traspasado los siglos y ha llegado hasta nuestros días. Esperemos que nuevas excavaciones e investigaciones nos permitan conocer más sobre este hombre, de meteórica carrera, favorito de su reina, probablemente amante de Hatshepsut, quizás padre de la princesa Neferura y, al fin y al cabo, un verdadero rey sin corona..."

Texto encontrado aquí.

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