
Imagen de autor desconocido.
Está a punto de pasar la época de floración de las robinias (Robinia pseudoacacia). Su aroma invade muchos lugares de Vizcaya, donde se ha aclimatado perfectamente como buena leguminosa que es.
Su madera ya no se explota comercialmente después de haber sido desplazada por las del pino insigne y el eucalipto, pero sí continúa plantándose en las obras de ingeniería porque sus potentes y densas raíces ayudan a contener la tierra de los taludes nuevos. Y entre los aficionados y los profesionales de la jardinería mantiene su atractivo gracias al color verde claro de las hojas y a sus flores, fragantes aunque un tanto efímeras. Es estimada la variedad "umbraculífera", que tiene la copa redonda y no produce flores (es estéril), y la variedad "frisia", cuyas hojas (no solamente en otoño) son amarillentas.
Es una lástima que sus flores no sirvan para poner en un jarrón, ya que al ser colgantes hay que cortar parte de la rama en la que nacen si se quieren sostener erguidas. De todas formas, si alguien quiere probar pero no conoce este árbol de origen norteamericano, que sepa que debe tener un poco de precaución porque está armado de púas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario