
de un sol amable y un cielo pálido.

Hojas nuevas del ginkgo y un tapiz de margaritas.

Sombras todavía grandes y azuladas;

rincones lóbregos que ilumina la primavera.

Prados como ríos esmeralda hinchados después de la lluvia.

Batalla igualada entre el verano y el invierno,

que se conceden una tregua en el crepúsculo.
4 comentarios:
Me gusta mucho el contraste del rincón lóbrego y el río de césped hinchado por la lluvia...
Ciertamente dos formas de belleza.
Un beso
Gracias, lena.
'Prados como ríos esmeralda hinchados después de la lluvia...'
Me he quedado con la taza del café a medio camino entre la mesa y la boca. Vengo de la casa de Juan Luis de darme un festín y esto ha sido como tomarse un delicado postre.
Fuerte abrazo, Mertxe.
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