Esta interesante publicación me resulta reveladora del tratamiento actual de los temas medioambientales: por una parte, los autores se ciñen a un territorio político (cuyo gobierno suele subvencionar las publicaciones), y por otra parte, los autores prescinden de mencionar al ser humano y sus actividades, considerándolas ajenas a la ecología.
Las publicaciones españolas, por supuesto, adolecen de estas mismas características, de manera que quien accede a ellas no encuentra menciones a los mismos asuntos en el país vecino. Y tampoco se abordan asuntos como la incidencia de las actividades del ser humano en su destrucción/ conservación, tales como la agricultura o el turismo.
El resultado es la desinformación del lector y la visión incompleta de los temas tratados. Prescindir del ser humano conlleva problemas para los seres humanos, pero también para las formaciones vegetales/ animales/ micológicas, que se desvinculan de actividades humanas que las favorecen, como los huertos urbanos, en favor de actividades que las perjudican, como el turismo de masas.
Encinar costero atlántico en la localidad de Merchers du Gironde. Fotografía de Chaspi-Pau, del 05/06/2026.
El ser humano no suele aparecer en los informes medioambientales ni siquiera para dar escala.

















































