Larga, luminosa, sorprendente vista de Foz y su ría, en Lugo, desde la A-8.
Este verano he descubierto la autovía del Cantábrico. La he recorrido desde Baamonde, en Lugo, que es su extremo occidental, hasta Barakaldo, en Vizcaya. En verano y con buen tiempo resulta un verdadero placer. Y eso a pesar de los tramos que todavía quedan por construir en Asturias, lo que, por otro lado, permite disfrutar mejor del paisaje y de algunas poblaciones. Una experiencia interesante para quienes gusten de conducir y de las temperaturas suaves.