Titán, una de las lunas de Saturno, tiene una densa y fría atmósfera en la que llueve, de manera que el suelo se empapa y se forman ríos, lagos y mares. Así el paisaje está modelado de la misma manera que en la Tierra. La diferencia es que la temperatura en la superficie del satélite es de casi doscientos grados bajo cero, y lo que llueve no es agua, sino hidrocarburos de color oscuro y con una densidad menor que la del agua. La extensión más grande de este líquido tiene la misma superficie que el Mar Negro.
Imagen de extraordinaria belleza tomada por la sonda Cassini el 20 de junio de 2011, en la que se aprecian tres de las lunas de Júpiter. La situada más a la derecha es Titán. Su atmósfera gaseosa hace que parezca desenfocada. Junto a las lunas, los anillos y el propio Júpiter, en sombra. Obtenida en esta página.
