
Hace días que nos atormenta un viento sur muy caliente. La responsable parece ser una borrasca situada en una latitud desacostumbrada. Pero por profunda que sea, y por muy anubarrado que deje el cielo sobre nosotros, en esta vertiente norte de la cordillera cantábrica no caerá una sola gota mientras siga soplando de esa dirección.
Tras la capa de nubes grises que parecen retorcerse como trapos, se ve un cielo de un azul brillante que me recuerda los que pintaba José Ribera, el españoleto.
Tras la capa de nubes grises que parecen retorcerse como trapos, se ve un cielo de un azul brillante que me recuerda los que pintaba José Ribera, el españoleto.
