
Verduras en el balasto...
"Bienvenida.
Tu regreso no sería tan duro si la ciudad a la que llegas participara, en algo, de la blandura de tu lugar de vacaciones. Imaginemos que tuvieras un parque junto a tu casa; un parque frondoso cuidado por los vecinos, con una fuente y un pequeño estanque con carpas en su centro. Imaginemos una biblioteca y una piscina cubierta abiertas al parque, y en el límite del mismo, un huertecito en el que te espera una higuera que tiene ya algunos frutos maduros...
¿Qué distinto, verdad? Ésto no es una fantasía, porque existe el otro lugares. Llevo años preguntándome porqué no en Madrid."